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Las claves

El humo del tabaco sigue siendo un tema que preocupa, y mucho, tanto a fumadores como a quienes no lo son.

Porque sí. Aunque no enciendas un cigarrillo, también puedes estar respirándolo sin darte cuenta de quién tienes al lado, convirtiéndote sin quererlo en fumador pasivo.

Y es que este humo contiene sustancias tóxicas capaces de afectar a la salud incluso en exposiciones breves, y especialmente cuando se acumulan en espacios cerrados.

Un riesgo silencioso, cotidiano y más cercano de lo que parece.

Es por eso que un equipo de científicos chilenos ha logrado identificar el mecanismo exacto que conecta el tabaco con la hipertensión arterial pulmonar, una enfermedad que endurece y estrecha las arterias de los pulmones y obliga al corazón a trabajar al límite.

El estudio, publicado en marzo de 2026 en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy, apunta a una pieza clave dentro de este proceso: el receptor P2Y6.

Según los investigadores, este elemento actúa como un interruptor biológico que contribuye al daño que provoca el humo del cigarro en el sistema cardiopulmonar.

Detrás de este hallazgo están la Dra. Andrea Méndez (UDLA) y el Dr. Diego Rojas, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chile, quienes han trabajado con el objetivo de entender qué ocurre en el organismo cuando el tabaco entra en escena de forma prolongada.

Y es que, según explican los investigadores, no había evidencia de que este receptor P2Y6 se relacionara con la disminución del daño causado por el humo de cigarro.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo expuso ratones al humo del cigarrillo durante seis meses y posteriormente bloqueó la actividad del receptor P2Y6 con un compuesto experimental.

La respuesta fue menos rigidez en las arterias pulmonares y una mejora en la respuesta del corazón.

Según detalla el estudio, al frenar su actividad en el laboratorio, han logrado proteger la estructura del pulmón, lo que abre una ruta científica para diseñar en el futuro.

Pues, aunque aún se trata de investigación experimental, este hallazgo podría ser tan solo el inicio de posibles tratamientos futuros que mejoren la calidad de vida de las personas afectadas por el tabaquismo.