Durante años, muchos padres han intentado evitar a toda costa escuchar la famosa frase: 'Mamá, papá, me aburro'.
Sin embargo, esto que para muchos parece un problema que hay que ponerle fin de inmediato, para los expertos en psicología es una oportunidad de oro para el desarrollo infantil.
Y es que en una época en la que las pantallas están más que al alcance de la mano y el entretenimiento es prácticamente instantáneo, los momentos de aburrimiento son cada vez más escasos.
Pero es precisamente ahí donde, según detallan los expertos, podría estar una de las mejores claves para fomentar la creatividad, la paciencia y la capacidad de gestionar las emociones.
La psicóloga sevillana Lourdes Gómez lo explica a EL ESPAÑOL, aclarando que el aburrimiento es algo "buenísimo" porque no estamos acostumbrados a pensar, ya que "con los móviles tenemos todo al momento, al instante; lo quiero, lo tengo, necesito saber algo, lo busco, lo tengo".
Y es que la facilidad con la que hoy accedemos a cualquier estímulo deja poco espacio para algo fundamental: pensar.
Cuando un niño no tiene una actividad marcada o una pantalla delante, su cerebro empieza a buscar alternativas.
Inventa juegos, imagina historias o encuentra nuevas formas de entretenerse, procesos que nacen precisamente de esos momentos de aparente inactividad.
Según la especialista, "no tenemos ese tiempo que antes se tenía de aburrirse, y el aburrimiento lo que hace es crear ideas nuevas, pensamientos nuevos, aumentar la creatividad...".
Una afirmación que coincide con la opinión de muchos otros expertos, que señalan que el aburrimiento puede convertirse en el motor de la imaginación.
Pero los beneficios no terminan ahí. El exceso de estímulos también está relacionado con una menor tolerancia a la espera y a la frustración.
Los niños crecen acostumbrados a obtener respuestas, información y entretenimiento en cuestión de segundos, algo que puede dificultar la gestión emocional cuando las cosas no salen como esperan.
"Como no estamos acostumbrados a tener paciencia, a esperar, a que no todo llegue en el momento que queremos, nos frustramos", advierte Gómez.
Por eso, lejos de ser un enemigo, el aburrimiento puede convertirse en un gran aliado, y dar a los niños espacio para desconectar, imaginar y crear.
Un proceso que no solo fortalece su creatividad, sino que también ayuda a desarrollar herramientas emocionales que les van a acompañar durante toda la vida.
