Muchos propietarios se alarman cuando su gato empieza a correr de un lado a otro de la casa sin motivo aparente. Sin embargo, los veterinarios insisten en que estos episodios forman parte de un comportamiento completamente normal y saludable.
Carlos Gutiérrez explica que estos estallidos de energía, conocidos popularmente como "zoomies", suelen interpretarse de manera equivocada. Lejos de ser una señal de estrés o malestar, indican que el animal se encuentra cómodo en su entorno.
Cuando un felino atraviesa uno de estos momentos de actividad intensa, muchas personas creen que algo le ha asustado o que existe algún problema en casa. Según el especialista, la realidad es justamente la contraria.
Los gatos necesitan liberar energía acumulada a lo largo del día. Estas carreras repentinas, saltos y persecuciones imaginarias responden a una necesidad natural relacionada con sus instintos y con la exploración habitual de su entorno.
Además, este comportamiento suele aparecer en momentos muy concretos. Los episodios de hiperactividad coinciden con franjas horarias en las que los felinos muestran una mayor activación en estado natural, especialmente al anochecer o durante la noche.
Ruidos en casa
Aunque para los dueños pueda resultar inoportuno, sobre todo cuando están descansando en el sofá o intentando dormir, los expertos recuerdan que se trata de una conducta beneficiosa que no debería ser reprimida.
La presencia de estos momentos de actividad puede interpretarse incluso como una señal positiva. Según Gutiérrez, un gato que manifiesta este tipo de comportamientos suele encontrarse sano y disponer de un ambiente adecuado para sus necesidades.
La situación resulta todavía más evidente cuando conviven varios gatos en el mismo hogar. En estos casos es frecuente que se persigan mutuamente, corran por diferentes habitaciones y mantengan sesiones prolongadas de juego.
Los veterinarios recomiendan no interrumpir estas interacciones siempre que se desarrollen con normalidad. Forman parte de la manera en que los gatos se relacionan entre ellos y también de cómo interactúan con el mundo.
El especialista destaca que intentar corregir estos comportamientos puede resultar contraproducente. Lo más recomendable es permitir que los animales expresen estas conductas naturales siempre que no exista ningún riesgo para su seguridad.
Gutiérrez también subraya que los gatos que viven tranquilos y bien adaptados suelen mostrar una gran tolerancia hacia los sonidos habituales del hogar. Los consideran propios de actividades cotidianas que forman parte de la normalidad de su entorno.
Aunque los ruidos fuertes y repentinos pueden provocar sobresaltos puntuales, acciones como usar la cisterna, poner la lavadora o abrir el lavavajillas no deberían generar miedo en un gato que se siente seguro.
De hecho, muchos felinos terminan acostumbrándose incluso a estímulos más llamativos, como el timbre de la puerta o la aspiradora. Si descansan relajados mientras la casa mantiene su actividad habitual, los expertos consideran que se sienten protegidos y confiados.
