Muchos padres se sorprenden cuando sus hijos insisten en escuchar exactamente el mismo cuento una y otra vez antes de acostarse. Sin embargo, detrás de esta aparente repetición existe un proceso de aprendizaje y desarrollo emocional especialmente importante durante la infancia.
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao señala que esta costumbre tiene beneficios muy relevantes para los niños. Lejos de ser una simple manía, escuchar repetidamente la misma historia contribuye al desarrollo del lenguaje en una etapa en la que el cerebro atraviesa una intensa fase de aprendizaje.
Según explica el especialista, durante los primeros años de vida los niños están construyendo activamente sus circuitos de vocabulario. Para lograrlo necesitan escuchar las mismas palabras y estructuras narrativas de forma reiterada, algo que les permite consolidar conceptos y comprender mejor el lenguaje.
Los cuentos desempeñan un papel fundamental en este proceso. No obstante, el aprendizaje no depende únicamente de la lectura, sino también de la repetición. Escuchar la misma historia varias veces facilita que el niño interiorice nuevas expresiones y amplíe progresivamente su capacidad lingüística.
Bilbao destaca además un segundo beneficio relacionado con la sensación de competencia. Cuando el pequeño conoce perfectamente el desarrollo del relato, es capaz de anticipar qué ocurrirá en cada momento. Esa previsibilidad genera satisfacción y fortalece su confianza durante la experiencia de lectura.
Triple ayuda
El experto compara esta situación con la costumbre que tienen muchos adultos de escuchar repetidamente una canción favorita. Aunque el contenido sea conocido, la familiaridad produce bienestar y hace que la experiencia resulte especialmente agradable y reconfortante.
Esto no significa que los padres deban renunciar a introducir nuevas historias. Bilbao propone una fórmula sencilla para equilibrar repetición y novedad. El niño puede escoger dos cuentos antes de dormir, permitiendo que uno sea su favorito habitual mientras el otro sea diferente.
De esta manera, los pequeños mantienen los beneficios asociados a la familiaridad sin dejar de descubrir nuevos relatos. La combinación favorece tanto el aprendizaje del lenguaje como la ampliación de experiencias narrativas.
El tercer beneficio señalado por el neuropsicólogo está relacionado con el descanso nocturno. Muchos niños solicitan el mismo cuento cada noche porque les transmite una sensación de seguridad que resulta especialmente valiosa en el momento de separarse de sus padres para dormir.
Bilbao recuerda que una de las principales causas de las dificultades para conciliar el sueño es la angustia por separación. La familiaridad de una historia conocida reduce esa ansiedad, ayuda al niño a sentirse protegido y facilita que se duerma con mayor tranquilidad.
