J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Diversas investigaciones han apuntado a que ciertos rasgos de personalidad de los cuidadores pueden influir en el comportamiento, el bienestar e incluso la salud física de los gatos con los que conviven.

El veterinario Carlos Gutiérrez destaca un estudio liderado por la etóloga Lauren Finka, conocida por sus investigaciones sobre las denominadas "gatunalidades felinas". Su trabajo analiza cómo determinadas características de los propietarios pueden estar relacionadas con distintos aspectos de la vida de los gatos.

Los resultados sugieren que la personalidad humana no solo tendría un impacto en la conducta de los animales, sino también en indicadores vinculados a su bienestar. Según explica el especialista, algunos rasgos parecen asociarse con diferencias relevantes en el estado de salud de los felinos.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la relación entre el neuroticismo y ciertos problemas en los gatos. Las personas con una mayor tendencia al estrés, la preocupación o el miedo convivían con más frecuencia con animales con sobrepeso.

Además del exceso de peso, estos gatos también presentaban una mayor probabilidad de sufrir estrés crónico y problemas urinarios. Se trata de afecciones que pueden afectar significativamente a su calidad de vida y que requieren atención veterinaria para evitar complicaciones.

Tipos de dueños

En el extremo opuesto, el estudio observó que los propietarios con mayores niveles de amabilidad tendían a convivir con gatos que mantenían un peso adecuado. Es decir, era más habitual encontrar animales dentro de los parámetros considerados saludables para su condición física.

La obesidad es actualmente una de las enfermedades más frecuentes entre los gatos domésticos. Este problema puede limitar su movilidad, reducir su actividad diaria y aumentar el riesgo de desarrollar otras patologías que comprometan su bienestar a largo plazo.

Los expertos recuerdan que los gatos poseen una notable capacidad de adaptación al entorno. Su actividad cotidiana, sus horarios e incluso algunos comportamientos pueden ajustarse a las dinámicas que predominan dentro del hogar donde viven habitualmente.

Esa flexibilidad explica por qué la forma de ser de los cuidadores podría tener consecuencias indirectas sobre sus animales. Los felinos observan, se adaptan y terminan respondiendo a muchos de los estímulos que encuentran en su entorno doméstico.

Sin embargo, los propios autores reconocen importantes limitaciones en la investigación. Las conclusiones se basan en encuestas respondidas por los dueños, sin observaciones externas que permitieran verificar de manera independiente el estado real de los gatos participantes.

A ello se suma otra investigación realizada en 2025 que señala que la percepción sobre los animales puede verse condicionada por el estado emocional de las personas. Los individuos más pesimistas podrían valorar de forma más negativa la salud y el bienestar de sus gatos.