Aunque la mayoría no prestamos la atención que merecen, las luces artificiales forman parte indispensable de la vida cotidiana.
Están presentes en oficinas, hogares, calles y, sobre todo, en las pantallas que utilizamos durante horas cada día.
Sin embargo, detrás de esta normalidad se esconde un problema que, según el nutricionista Endika Montiel, puede tener consecuencias importantes para la salud a largo plazo.
Montiel, especialista en salud lumínica de Nice Mood, advierte de que la exposición constante a la luz artificial moderna está alejando a las personas de sus ritmos biológicos naturales.
"Las luces artificiales modernas afectan profundamente nuestra biología. No enfermamos de golpe, pero sí con el tiempo y de forma silenciosa. La alteración del ritmo circadiano, el deterioro del descanso, el impacto metabólico y hormonal derivado de la luz nocturna artificial son hoy algunos de los grandes detonantes de las enfermedades de la era moderna", insiste.
La luz blanca y azul, muy presente en pantallas, lámparas LED y sistemas de iluminación actuales, puede afectar al organismo de diferentes maneras.
Entre los efectos más comunes se encuentran la fatiga visual, la tensión ocular y los dolores de cabeza después de largas jornadas frente a dispositivos electrónicos.
Además, esta iluminación puede alterar la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño, provocando un descanso más superficial y despertares nocturnos.
"La melatonina solo se activa en ausencia de luz, y si hay luz en todas las casas, no vamos a activar la melatonina, por lo que no vamos a descansar bien", aclara.
El experto señala que este impacto suele pasar desapercibido porque se produce de forma gradual, ya que "en cada bombilla mal filtrada o en cada pantalla mal calibrada, hay un pequeño desequilibrio que el cuerpo paga caro", explica.
Para reducir estos efectos, Montiel recomienda apostar por una iluminación más respetuosa con la biología humana, especialmente durante las últimas horas del día.
En este sentido, destaca las ventajas de la luz roja, conocida también como fotobiomodulación. Esta tecnología utiliza longitudes de onda específicas que pueden favorecer la recuperación, el bienestar y el descanso.
Según detallan los expertos, la terapia con luz roja nació inicialmente para mejorar el rendimiento y la recuperación de los deportistas, pero con el tiempo ha ampliado sus aplicaciones.
Actualmente se emplea como apoyo en tratamientos relacionados con el dolor, la inflamación, la regeneración de tejidos o incluso la fatiga crónica.
Entre los beneficios más destacados de este tipo de iluminación se encuentran la reducción de la fatiga visual, la mejora de la calidad del sueño, la disminución de dolores de cabeza y una mayor comodidad durante el uso de pantallas.
Es por ello que, aunque no tengas un problema visible ahora mismo, según Montiel, adaptar la iluminación de los espacios cotidianos puede convertirse en una herramienta sencilla para prevenir la salud y recuperar hábitos más alineados con las necesidades naturales del organismo.
