J. Rodríguez
Publicada
Las claves

La autoestima infantil no se construye únicamente con elogios o frases motivadoras. Según el psicólogo Javier de Haro, muchas veces los padres centran las conversaciones con sus hijos en el colegio, las notas o las tareas pendientes, dejando de lado aspectos fundamentales para su bienestar emocional.

El especialista insiste en que hablar constantemente de deberes puede generar presión y hacer que el niño sienta que su valor depende únicamente del rendimiento académico. Por eso, propone cambiar el enfoque y dedicar más tiempo a conversaciones relacionadas con sus intereses, emociones y aficiones cotidianas.

Una de las claves que recomienda es acompañar al menor en las actividades en lugar de resolverlas directamente por él. Participar juntos en las tareas diarias ayuda a que el niño gane autonomía, se sienta implicado y aprenda a encontrar soluciones progresivamente sin depender siempre del adulto.

Otra de las estrategias que considera fundamentales pasa por practicar una escucha activa real. Javier de Haro aconseja dejar el teléfono móvil a un lado y dedicar momentos de atención completa al niño, interesándose por aquello que le gusta y evitando convertir cada charla en un interrogatorio escolar.

El psicólogo también propone invertir los roles de vez en cuando y permitir que el niño sea quien enseñe algo a los adultos. Puede tratarse de un juego, una habilidad creativa o cualquier pequeña actividad que domine. Esta dinámica fortalece la sensación de capacidad y aumenta su confianza personal.

Entre los cinco y los 10 años

Además, recomienda poner el foco en el progreso y no únicamente en el resultado final. Elogiar el esfuerzo, la evolución y las mejoras ayuda a que el menor entienda que equivocarse forma parte del aprendizaje y que su valor no depende solo de hacerlo perfecto.

La expresión afectiva también ocupa un lugar importante dentro de estas recomendaciones. Recordarle al niño cuánto se le quiere, lo orgullosos que están sus padres de él y validar sus emociones refuerza su seguridad emocional. Para Javier de Haro, esto no significa sobreproteger, sino demostrar cariño de manera saludable.

Estas pautas pueden aplicarse a cualquier edad, aunque el especialista destaca que resultan especialmente útiles entre los 5 y los 10 años. Además, no hace falta esperar a detectar una baja autoestima para empezar a ponerlas en práctica de forma habitual.

El psicólogo recuerda que los cambios no aparecen de un día para otro, pero asegura que la constancia puede generar mejoras visibles en pocas semanas. Trabajar la autoestima infantil, concluye, ayuda a que el niño se sienta valorado, capaz y feliz en su desarrollo diario.