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Las claves

La empresa pública de aguas Wannon Water ha completado la instalación de una planta de energía solar flotante en el embalse de Brierly Basin, en el estado de Victoria. Esta infraestructura pionera busca mitigar los efectos del cambio climático en una de las regiones con mayor estrés hídrico del planeta, sirviendo de modelo para futuras instalaciones a gran escala.

El proyecto en cuestión consta de 1.260 paneles solares bifaciales de última generación que flotan sobre pontones de plástico de alta densidad. Con una potencia instalada de 500 kilovatios, el sistema es capaz de generar más de 600.000 kilovatios hora de electricidad limpia al año.

Toda esta energía se destina de forma directa al autoconsumo de la planta potabilizadora local, logrando una reducción de más de 600 toneladas de gases de efecto invernadero anuales y reduciendo drásticamente los costes operativos.

La gran ventaja de esta tecnología, conocida técnicamente como fotovoltaica flotante, radica en su doble beneficio ambiental: al cubrir parcialmente la superficie del embalse, los paneles bloquean la radiación solar directa y el viento, reduciendo la evaporación del agua entre un 30% y un 55%.

El agua, por ende, acaba actuando como refrigerante natural que evita el sobrecalentamiento de las células fotovoltaicas, lo que permite que los paneles operen con una eficiencia hasta un 15% superior a las plantas terrestres tradicionales.

Australia revoluciona la tecnología medioambiental

La iniciativa, grosso modo, resuelve además el creciente conflicto por el uso del suelo, pues no requiere sacrificar terrenos agrícolas ni espacios naturales para la producción de energía, lo que también supone un alivio para el país.

Las autoridades locales y la comunidad científica están supervisando de cerca el proyecto para analizar su impacto a largo plazo, prestando especial atención a cómo la menor incidencia de luz solar ayuda a controlar la proliferación de algas nocivas sin alterar el equilibrio biológico del embalse.

Australia, con esto, está marcando un antes y un después en todo lo que respecta a su tecnología medioambiental posicionándose como un referente dentro del sector para el resto de países del mundo, a pesar de que es una operativa compleja.

Al demostrar que los paneles solares protegen el agua de la evaporación y, a su vez, enfría los paneles aumentando así su eficiencia, Australia impulsa el mercado global de energía fotovoltaica flotante que se prevé que crezca a un ritmo superior al 15% anual: es posible generar electricidad masiva sin sacrificar valiosos terrenos.