J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Los gatos domésticos arrastran una herencia biológica que, aunque en otro tiempo fue clave para sobrevivir, en la actualidad puede convertirse en un problema de salud. Su baja sensación de sed favorece la deshidratación y aumenta el riesgo de enfermedades urinarias y renales.

El veterinario Víctor Algra explica que los antepasados de los gatos vivían en zonas desérticas y obtenían casi toda el agua de sus presas. Esa adaptación permitió desarrollar una gran capacidad para concentrar la orina y conservar líquidos.

Sin embargo, en los hogares actuales esta característica puede jugar en contra de los felinos. Al beber poca agua, algunos gatos producen orinas demasiado concentradas, algo que incrementa las probabilidades de sufrir diferentes patologías relacionadas con el sistema urinario y el metabolismo.

Entre los problemas más frecuentes se encuentra la enfermedad renal. Los gatos afectados tienen mayor facilidad para deshidratarse, lo que puede empeorar su estado general y provocar síntomas como estreñimiento, pérdida de apetito o un deterioro progresivo de la función renal.

La cistitis también aparece entre las patologías donde una correcta hidratación resulta especialmente beneficiosa. Producir una orina más diluida puede ayudar a disminuir recaídas y reducir molestias relacionadas con la inflamación de la vejiga urinaria.

Falta de agua

Otro caso importante es el de los cálculos urinarios. Según explica el veterinario, aumentar el consumo de agua ayuda a reducir la concentración de minerales y puede prevenir la aparición de nuevos cristales o piedras en la vejiga y otras zonas del aparato urinario.

Los gatos con diabetes mellitus necesitan igualmente mantener una hidratación adecuada. Además, aquellos que reciben determinados tratamientos médicos crónicos, como antiinflamatorios no esteroideos, pueden sufrir complicaciones si no consumen suficiente agua a lo largo del día.

Para favorecer que los gatos beban más, los especialistas recomiendan elegir recipientes amplios y poco profundos. Muchos felinos prefieren cuencos de cristal o cerámica, ya que sus vibrisas no rozan constantemente los bordes mientras beben agua.

También influye el lugar donde se colocan los bebederos. Lo ideal es repartir varios recipientes por distintas habitaciones, alejados de la comida y en zonas tranquilas. Las fuentes automáticas suelen funcionar muy bien porque el agua en movimiento resulta más atractiva.

La alimentación húmeda puede ser otra gran aliada. Este tipo de comida contiene entre un 70% y un 80% de humedad, ayudando a incrementar la ingesta diaria de líquidos. Incluso algunos veterinarios aconsejan añadir caldos suaves para estimular todavía más el consumo.