J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las mordeduras de los gatos suelen desesperar a muchos dueños, sobre todo cuando el animal parece atacar sin control mientras juega. Sin embargo, detrás de este comportamiento hay una explicación relacionada con el instinto felino, la socialización y el estrés acumulado en casa.

El veterinario Carlos Gutiérrez advierte de que muchos gatos aprenden desde pequeños a cazar manos y pies porque sus dueños convierten esas partes del cuerpo en juguetes. Aunque al principio resulte divertido, el problema aparece cuando el animal crece y desarrolla más fuerza.

Según explica el especialista, los gatos tienen un comportamiento depredador natural. Durante el juego reproducen el mismo patrón que usarían con una presa: acechan, saltan y muerden. El inconveniente surge cuando no aprenden a controlar la intensidad de la mordida durante sus primeras semanas de vida.

Los gatos separados demasiado pronto de su madre y de sus hermanos suelen presentar más problemas de agresividad por juego. Al no convivir suficiente tiempo con otros felinos, no desarrollan límites y atacan "con todo", como si las manos de sus dueños fueran auténticas presas.

Para evitar estas conductas, Gutiérrez recomienda utilizar juguetes específicos que permitan al gato completar su ciclo de caza. Pelotas, ratones de tela o juguetes resistentes ayudan a redirigir el instinto depredador lejos de pies y manos dentro del hogar.

Gatos aburridos y estresados

También aconseja utilizar juguetes tipo caña con plumas u objetos colgantes. Este formato permite mantener distancia entre las manos y el objeto de juego, evitando que el animal asocie directamente el cuerpo humano con aquello que debe capturar y morder.

Cuando el gato ya tiene la costumbre de atacar las manos, el veterinario propone emitir un pequeño grito de dolor cada vez que muerde. El objetivo no es asustarlo ni regañarlo, sino hacerle entender que ha hecho daño y cortar el comportamiento inmediatamente.

Después de esa reacción, recomienda lanzar un juguete para desviar la atención del animal. Lo que nunca debe hacerse es premiar al gato con caricias o comida justo después de una mordida, ya que podría interpretar que su conducta es positiva.

Otro problema frecuente aparece cuando el gato se lanza a cazar las piernas de las personas mientras caminan por casa. Este comportamiento suele darse en animales aburridos, con poca estimulación o que pasan demasiadas horas encerrados sin actividades que descarguen energía.

El experto insiste en "gatificar" el entorno con zonas para escalar, ventanas desde las que observar el exterior y juguetes variados. Además, recuerda que el estrés también puede desencadenar agresividad repentina, especialmente ante ruidos fuertes, visitas o cambios bruscos en el ambiente doméstico.