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Las claves

Algunas islas en España que no necesitan venderse como paraísos remotos porque tienen algo más difícil de copiar: producto local, caminos junto al mar y una relación antigua con la ría. A Illa de Arousa, en Pontevedra, vive de esa mezcla.

Situada en plena ría de Arousa, la isla conserva una identidad marinera muy reconocible. La Organización de Productores de Marisco de Pontevedra recuerda que su desarrollo estuvo ligado al marisqueo y a la riqueza de sus arenales.

Ahí se entiende el gancho de los berberechos. No son solo una tapa de verano, sino parte de una cultura gastronómica construida alrededor del marisco, de las mareas y del trabajo diario de muchas mariscadoras.

La propia oferta festiva local refuerza esa idea. En la Fiesta Gastronómica de los Productos del Mar se sirven almejas, camarones, berberechos, pulpo, sardinas y mejillones en el paseo marítimo de O Xufre, según recoge la información turística municipal.

El plan funciona porque A Illa de Arousa no obliga a elegir entre playa y paseo. En pocos minutos se pasa del puerto a las calas, de las bateas al pinar y del sendero a una mesa de marisco.

El Caribe gallego

La gran percha natural está al sur, en el Parque Natural de O Carreirón. Turismo Rías Baixas lo describe como una península unida por el tómbolo de As Salinas, con 1,3 kilómetros cuadrados de litoral protegido.

Ese espacio reúne senderos, costa recortada, playas de arena fina, calas pequeñas, lagunas, marismas y fauna ligada al paso de aves migratorias. Es naturaleza atlántica en formato manejable, perfecta para recorrer sin prisas durante una escapada.

Por eso sus playas tienen algo más que agua clara. En Carreirón aparecen ensenadas de arena luminosa, rocas modeladas por viento y oleaje, pinares bajos y fondos someros que explican su imagen de “Caribe gallego”.

Pero esa comparación se queda corta si oculta la fragilidad del ecosistema. La belleza de la isla depende de dunas, marismas, zonas intermareales y fondos de ría que responden muy rápido a la presión turística.

El otro gran reclamo está en el horizonte. El Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia incluye Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, con estos dos últimos archipiélagos vinculados a la ría de Arousa más cercana.

La ficha técnica del Ministerio para la Transición Ecológica cifra el parque en 8.480 hectáreas, de las que 7.285,2 son marinas. Esa proporción ayuda a entender por qué aquí el paisaje se mira también bajo el agua.

La explicación geológica añade profundidad a la postal. El MITECO señala que estas islas forman parte de una cadena montañosa hundida en el mar hace millones de años, después moldeada por erosión, granito, rías y procesos ligados a la última glaciación del Atlántico.