Los continuos retrasos ferroviarios han llevado a un estudiante catalán a emprender una batalla judicial inédita contra Renfe. El joven sostiene que las constantes averías y demoras terminaron condicionando completamente su rutina académica y personal.
David Pujol, alumno de Matemáticas en la Universidad Autónoma de Barcelona, reclama 9.000 euros por los daños morales y psicológicos que asegura haber sufrido debido a las incidencias diarias en el servicio de Rodalies.
Según relata, llegó a levantarse a las cuatro de la madrugada para intentar llegar puntual a clase varias horas después, viviendo cada jornada pendiente de si el tren funcionaría correctamente.
La situación, explica a Antena 3, acabó afectando seriamente a su salud mental. Pujol afirma haber desarrollado ansiedad, problemas de sueño, dificultades de concentración y fuertes dolores de estómago derivados de la incertidumbre diaria.
"Mi día dependía únicamente del tren", lamenta sobre una situación que asegura haber soportado durante meses. La reclamación presentada contra Renfe incluye diferentes conceptos económicos.
Reclamación histórica
Además de los reembolsos por retrasos acumulados, el estudiante reclama el dinero que tuvo que destinar al cambio de vivienda, ya que decidió mudarse para evitar seguir perdiendo clases, exámenes y oportunidades académicas por las incidencias constantes.
David Pujol asegura haber presentado más de 40 reclamaciones formales desde octubre de 2024 sin obtener soluciones satisfactorias. Según explica, las respuestas recibidas por parte de la compañía se limitaban a promesas genéricas de mejora del servicio.
Pero Pujol lo ha considerado insuficiente después de sufrir retrasos que llegaron a alcanzar hasta cuatro horas. Uno de los elementos clave de la demanda es el informe médico y psicológico aportado por el joven.
El documento, elaborado por una profesional sanitaria, respaldaría la existencia de problemas de ansiedad y estrés relacionados con la situación ferroviaria, un aspecto fundamental para intentar demostrar judicialmente los daños morales reclamados.
La iniciativa ha generado un intenso debate mediático y social. En el programa Más Espejo, varios colaboradores mostraron públicamente su apoyo al estudiante catalán. El periodista José Peláez aseguró sentirse completamente identificado con sus quejas.
Y recordó que numerosos usuarios llevan años denunciando incidencias similares en la red ferroviaria catalana. Sin embargo, otros analistas se muestran más prudentes respecto al recorrido legal de la demanda.
El periodista Ángel Antonio Herrera apuntó que será complicado demostrar que todos los problemas psicológicos y físicos del joven proceden exclusivamente de los retrasos ferroviarios, algo que podría dificultar el éxito definitivo de la reclamación judicial contra Renfe.
