El uso de móviles y pantallas entre niños y adolescentes se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de psicólogos y especialistas en salud mental. La psicóloga Gloria R. Ben alerta de que muchos menores acceden demasiado pronto a dispositivos digitales sin supervisión suficiente ni límites claros dentro del hogar.
La experta en trastornos del aprendizaje y dependencias advierte de que normalizar la presencia constante de pantallas está teniendo consecuencias visibles en la atención, las emociones y las relaciones sociales de los jóvenes. Según explica a El País, muchos padres creen que sus hijos estudian mientras usan el ordenador, aunque realmente pueden estar haciendo otras actividades.
Los datos respaldan esta preocupación. El estudio Pasos Longitudinal, elaborado por la Gasol Foundation, muestra que los jóvenes españoles entre 10 y 22 años pasan actualmente 11 horas más a la semana frente a las pantallas respecto a los datos recogidos en 2019.
Las redes sociales concentran buena parte de este incremento. Mientras en 2020 los menores dedicaban unos 65 minutos diarios a estas plataformas, en 2024 la cifra ya alcanza los 103 minutos. Para Gloria Ben, este aumento está afectando directamente a la capacidad de concentración de niños y adolescentes.
Uno de los conceptos que más preocupa a la psicóloga es el llamado "cerebro palomita" o popcorn brain. Se trata de un estado mental provocado por la exposición continua a vídeos cortos, videojuegos acelerados y estímulos inmediatos que acostumbran al cerebro a funcionar a gran velocidad.
Crisis de atención
Según explica Ben, esta dinámica provoca que los menores tengan dificultades para mantener una atención sostenida durante actividades más pausadas, como leer un libro o seguir una clase completa. El cerebro termina entrenándose para recibir estímulos constantes y rápidos que no coinciden con las exigencias reales del estudio o del trabajo.
La especialista insiste en que la prevención debe empezar desde edades muy tempranas. Recomienda hablar abiertamente con los niños sobre el uso de las pantallas, establecer horarios claros y promover actividades familiares alejadas de dispositivos electrónicos para evitar que el ocio dependa siempre de una pantalla.
Gloria Ben utiliza además una comparación contundente para alertar a las familias sobre la falta de supervisión. Asegura que dejar a un menor encerrado con un móvil sin protección es parecido a entregarle "un arma sin el seguro puesto", debido a los riesgos que existen en internet.
La psicóloga también observa cambios importantes en las relaciones sociales de los adolescentes. Muchos jóvenes se comunican principalmente a través de dispositivos y pasan menos tiempo interactuando cara a cara, algo que reduce la espontaneidad y dificulta el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.
Además, Ben subraya que los adultos deben convertirse en ejemplo para sus hijos. Considera imposible pedir moderación a los menores si los propios padres mantienen una relación excesiva con el móvil. Por eso recomienda acuerdos familiares de desconexión y momentos cotidianos libres de pantallas.
