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Las claves

El ejercicio físico puede convertirse en un apoyo importante para las personas que intentan dejar de fumar.

Así lo concluye una nueva revisión científica internacional que señala que la actividad física "puede ayudar a las personas a dejar de fumar, e incluso una sola sesión de ejercicio puede reducir rápidamente las ansias de fumar".

El trabajo, dirigido por investigadores de la Alianza para la Investigación en Ejercicio, Nutrición y Actividad (ARENA) de la Universidad de Adelaida, en Australia, analizó 59 estudios realizados con más de 9.000 participantes.

Los expertos estudiaron distintos tipos de entrenamiento, desde ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza hasta yoga y actividades de alta intensidad, con el objetivo de comprobar si el deporte puede ayudar en el proceso de abandono del tabaco.

Los resultados muestran que las personas que realizaban ejercicio tenían más probabilidades de dejar de fumar que aquellas que no hacían actividad física. Además, los participantes redujeron el número de cigarrillos consumidos al día.

Los investigadores destacan que el ejercicio puede ser una herramienta complementaria útil junto a otros tratamientos habituales, como la terapia psicológica, los parches de nicotina o algunos medicamentos.

Uno de los aspectos más destacados del estudio fue el efecto inmediato del ejercicio sobre los antojos de nicotina.

Según los datos analizados, "una sola sesión de actividad física consiguió reducir de forma notable las ganas de fumar".

Estos efectos aparecían justo después del ejercicio y podían mantenerse durante al menos 30 minutos.

Las actividades más intensas fueron las que mostraron mejores resultados para controlar esos momentos de fuerte deseo de fumar.

La revisión también señala que el tipo de ejercicio puede influir en los resultados. Los ejercicios aeróbicos, como caminar rápido, correr o ir en bicicleta, mostraron beneficios en los procesos de abandono a largo plazo.

Por otro lado, los entrenamientos de mayor intensidad parecieron más eficaces para reducir rápidamente los antojos.

A pesar de los resultados positivos, los investigadores recuerdan que el ejercicio no debe considerarse un sustituto de los tratamientos tradicionales para dejar de fumar, sino un apoyo adicional.

También advierten de que todavía existen limitaciones en la investigación y faltan estudios centrados en el vapeo y el uso de cigarrillos electrónicos.

Los expertos consideran que el ejercicio ofrece ventajas importantes porque es una opción económica, accesible y beneficiosa para la salud física y mental.

Por ello, creen que incorporar actividad física a los programas para dejar de fumar podría ayudar a más personas a reducir el consumo de tabaco y afrontar mejor los momentos de ansiedad durante el proceso.