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Las claves

Según los últimos modelos climáticos, el riesgo de que el sistema de corrientes oceánicas AMOC, que es esencial para regular el clima del continente, se detenga por completo antes de finales de siglo alcanza ya el 50%.

Los expertos de universidades de los Países Bajos y Francia destacan que la ralentización de esta cinta transportadora de agua ocurre un 51% más rápido de lo previsto por los informes previos de la ONU.

Aunque el hemisferio norte de Europa se enfrentaría a un enfriamiento extremo, el impacto en la península ibérica y la cuenca del Mediterráneo se manifestaría de forma radicalmente distinta.

Los científicos apuntan que el colapso alteraría gravemente la capacidad del océano para absorber gases de efecto invernadero, provocando una liberación masiva de CO2 desde los fondos marinos. El fenómeno aceleraría el calentamiento global y desataría patrones climáticos extremos en el sur del continente, con sequías crónicas y tormentas severas.

Advierten de un cambio histórico

Aunque todavía hay margen para establecer medidas de seguridad, la situación es más preocupante de lo que parece. La paralización de la AMOC conllevaría una alteración directa del nivel del mar que amenazaría las infraestructuras costeras del Mediterráneo, con subidas estimadas de 10 y 30 centímetros adicionales.

Es decir, que todo territorio que haga "vida" en las costas se vería gravemente amenazado y es más que probable que millones de personas se vieran afectadas en este peligroso escenario, que está siendo estudiado con mucha minuciosidad.

La crisis hídrica y térmica golpearía de forma directa la producción agrícola de la región, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los principales motores económicos de España, como el turismo y el sector primario, debido a la desertificación y la falta extrema de agua.

En todo esto, la comunidad científica ha instado a España a tomar el ejemplo de naciones como Francia o Países Bajos, que han comenzado ya a diseñar estrategias de adaptación institucional y planes de contingencia específicos.

Los expertos advierten de que, a pesar de ser uno de los territorios geográficamente más vulnerables de la Unión Europea al cambio climático, el país carece todavía de protocolos gubernamentales preparados para amortiguar el severo impacto económico y ambiental que supondría este colapso oceánico.

Un colapso que, poco a poco, va acercándose debido a la crisis climática, que sigue alterando la naturaleza del planeta aun a pesar de las múltiples advertencias y medidas que se han tomado para frenar su impacto.