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Las claves

Molinos es uno de esos pueblos que parecen pequeños en el mapa, pero crecen mucho cuando se miran con calma. En Teruel, dentro del Maestrazgo, une casco histórico, barrancos, piedra y una geología que lleva el viaje mucho más atrás que la Edad Media.

La localidad se presta al paseo lento. No es una villa monumental inabarcable, sino un núcleo compacto donde el visitante puede recorrer calles de piedra, rincones colgados sobre el barranco y edificios que explican su importancia histórica en el territorio.

La guía turística del Maestrazgo destaca en Molinos el torreón medieval del siglo XII, la Casa del Concejo, la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, el barranco de San Nicolás y otros puntos ligados a su pasado.

Ese conjunto permite venderlo como escapada histórica sin forzar el relato. Molinos no funciona por una sola fachada bonita, sino por la suma de arquitectura popular, restos defensivos, paisaje quebrado y una escala perfecta para recorrerlo a pie.

Pero el verdadero giro aparece al salir del casco urbano. Molinos forma parte del Geoparque Mundial UNESCO del Maestrazgo, un territorio que abarca 43 municipios turolenses y reúne patrimonio cultural, natural, geológico y paleontológico de enorme valor.

200 millones de años de historia

Ahí está la percha científica del lugar. El geoparque conserva un registro de unos 200 millones de años de historia geológica, con materiales que permiten reconstruir la evolución de esta parte de la placa ibérica durante el Mesozoico y el Terciario.

Durante buena parte del Mesozoico, este territorio estuvo cubierto por el mar. En el Jurásico se desarrolló una plataforma marina estable, rica en fauna de invertebrados, antes de que los movimientos tectónicos modificaran el paisaje.

Por eso hablar de un geoparque jurásico no es solo una fórmula llamativa. El Maestrazgo conserva rocas, fósiles, relieves y yacimientos que permiten imaginar un territorio muy distinto, vinculado a mares antiguos, costas cambiantes y vida prehistórica.

La UNESCO define el Maestrazgo como un laboratorio excepcional para explorar la evolución geológica de la placa ibérica. Entre sus puntos destacados cita precisamente las Grutas de Cristal de Molinos, con cámaras adornadas por estalactitas y estalagmitas.

Ese reclamo subterráneo remata muy bien la escapada. Las Grutas de Cristal se encuentran a solo 3,8 kilómetros de Molinos y fueron descubiertas en 1961, según la información oficial del propio espacio visitable.

En su interior aparecen estalactitas, estalagmitas, columnas, cortinas y formaciones excéntricas, un conjunto de precipitados de carbonato que convierte la visita en una experiencia geológica directa, no en una simple explicación de panel.

La red de geoparques españoles también incluye estas grutas entre los cuatro Monumentos Naturales del Geoparque del Maestrazgo, junto al Puente de Fonseca, el Nacimiento del río Pitarque y los Órganos de Montoro.