La maternidad dista mucho de ser un camino uniforme y predecible. Frente a la imagen idealizada que todavía persiste, cada vez más voces expertas reivindican una visión realista del embarazo, donde las emociones contradictorias también tienen cabida.
Nazareth Olivera, matrona y divulgadora, defiende precisamente esta mirada en el pódcast Tus amigas las hormonas. Su enfoque integra ciencia y acompañamiento emocional, poniendo el foco en la autonomía de la mujer y en desmontar mitos muy arraigados sobre la gestación.
Uno de los aspectos clave que subraya es el impacto hormonal. Durante el embarazo se produce la mayor alteración hormonal de toda la vida, lo que explica que no todas las mujeres se sientan felices constantemente. Esta ambivalencia emocional, lejos de ser un problema, forma parte del proceso.
Además, Olivera cuestiona la presión social que empuja a las embarazadas a mostrarse siempre ilusionadas. En este contexto, introduce una idea relevante: la culpa no es inherente a la maternidad, sino un constructo social que conviene relativizar para proteger la salud mental.
En el plano físico, la especialista insiste en abandonar el mito de "comer por dos". En lugar de aumentar la cantidad, recomienda mejorar la calidad nutricional, incorporando más proteínas y nutrientes esenciales. También destaca la importancia de suplementos como el folato activo, especialmente porque un alto porcentaje de mujeres no metaboliza bien el ácido fólico sintético.
Sustancias importantes
Junto a este, la colina emerge como un nutriente fundamental, aunque menos conocido, para el desarrollo neurológico del bebé. Ambos resultan clave en etapas tempranas del embarazo, lo que refuerza la necesidad de una alimentación consciente y bien planificada.
Otro punto controvertido es el abordaje de la diabetes gestacional. Olivera explica que el embarazo genera una resistencia fisiológica a la insulina, pero advierte que el problema suele estar vinculado a dietas ricas en ultraprocesados. Por ello, propone alternativas como el control de glucosa en casa para obtener datos más realistas.
Durante el parto, la evidencia científica respalda prácticas menos restrictivas de lo que tradicionalmente se creía. La hidratación y pequeñas ingestas energéticas son recomendables en partos de bajo riesgo, al igual que el movimiento, que facilita el descenso del bebé.
Finalmente, el posparto aparece como una etapa especialmente exigente. La brusca caída hormonal y el cuidado constante del recién nacido requieren apoyo externo. Escuchar sin juzgar y ofrecer ayuda práctica se convierten en pilares esenciales para el bienestar materno.
Olivera concluye con un mensaje claro: confiar en el propio criterio y buscar segundas opiniones cuando sea necesario es clave para vivir la maternidad de forma más consciente y respetuosa.
