J. Rodríguez
Publicada
Las claves

La abundancia de lluvias de los últimos meses empieza a reflejarse con claridad en los pantanos españoles, que mantienen niveles notablemente altos pese a un leve descenso reciente. El sistema hidráulico resiste con cifras muy por encima de lo habitual.

Actualmente, los embalses peninsulares se sitúan en el 83,5% de su capacidad total, tras perder 118 hectómetros cúbicos en la última semana. Aunque supone una ligera caída, el dato continúa siendo excepcionalmente positivo.

La comparación histórica refuerza esa sensación de bonanza hídrica. Hace un año, las reservas estaban en el 75,6%, mientras que la media de la última década apenas alcanza el 62,4%, muy lejos del nivel actual.

Especialmente relevante resulta la situación de los embalses destinados al consumo humano y la agricultura. Estos se encuentran al 82,2% de su capacidad, con un descenso mínimo de una décima respecto a la semana anterior.

En términos absolutos, el agua disponible para uso humano y para la agricultura alcanza los 31.897 hectómetros cúbicos. Se trata de una cifra muy superior tanto al 70,1% registrado hace un año como al 56,8% promedio de la última década.

Mejoran las precipitaciones

No ocurre lo mismo en todas las regiones. La distribución del agua sigue siendo desigual, con cuencas como la del Segura, al 57,4%, y la del Júcar, al 67,3%, en posiciones más comprometidas.

En contraste, el norte peninsular presenta una situación mucho más holgada. El Cantábrico Oriental alcanza el 91,8% de su capacidad, mientras que las cuencas internas del País Vasco rozan el lleno con un 95,2%.

España cuenta con una potente infraestructura hidráulica formada por 374 embalses capaces de almacenar hasta 56.000 hectómetros cúbicos, aproximadamente la mitad del caudal fluvial total del país.

Algunos gigantes, como La Serena o Alcántara, superan ampliamente los 3.000 hm3. El buen estado de las reservas tiene una explicación clara: las precipitaciones.

Desde el inicio del año hidrológico en octubre, se han acumulado 519 litros por metro cuadrado, un 24% por encima de lo normal, con especial incidencia en el sur, el suroeste y zonas mediterráneas.