P. G. Santos
Publicada

Las claves

Los niveles excesivos de nitrato en el agua son preocupantes para la salud. En España, se calcula que en al menos 332 municipios no se pudo beber el agua del grifo en algún momento de 2024 debido a que la concentración de nitratos superó el límite actual, establecido en 50 mg/l.

Los datos, recopilados por Greenpeace, demuestran que son varias las comunidades en peligro. Sin embargo, hay otras que no están tan afectadas por este problema, como sucede con Galicia, que tan solo cuenta con dos municipios en color negro.

Junto con Trasmiras, el municipio gallego de Láncara ha quedado señalado en el mapa. Según los datos recopilados a partir del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), el agua de Láncara ha registrado concentraciones por encima de lo permitido por normativa vigente.

Este nivel, considerado crítico, implica que en determinados momentos el agua del grifo no ha sido apta para el consumo, una situación que afecta a cientos de municipios en todo el país y que dibuja un problema estructural.

Cuál es su causa

El mapa impulsado por Greenpeace clasifica en negro aquellos municipios que superan ese límite legal, una categoría que representa el escenario más grave dentro de una escala que mide la calidad del agua en función de su carga contaminante.

La organización ecologista advierte de que el actual límite de 50 mg/l ha quedado obsoleto a la luz de la evidencia científica, que recomienda rebajarlo hasta los 6 miligramos para reducir riesgos para la salud.

Diversos estudios apuntan a que la exposición prolongada a nitratos en el agua potable podría estar relacionada con enfermedades como el cáncer colorrectal, lo que ha intensificado el debate sobre la necesidad de endurecer los estándares actuales.

El origen de esta contaminación está claramente identificado: el uso intensivo de fertilizantes sintéticos en la agricultura y la acumulación de residuos procedentes de la ganadería industrial, especialmente en zonas con alta densidad de explotaciones.

En este contexto, la situación de Láncara no es un caso aislado, sino parte de una tendencia más amplia que afecta a numerosos territorios rurales, donde la presión sobre los recursos hídricos se ha incrementado en las últimas décadas.

Greenpeace subraya que más de la mitad de los municipios analizados en España presentan niveles de nitratos por encima de lo recomendado por la ciencia, lo que evidencia una problemática de gran alcance a nivel nacional.

Además, el acceso a los datos oficiales sigue siendo complejo para la ciudadanía, lo que ha llevado a iniciativas como este mapa interactivo que busca facilitar la consulta y aumentar la transparencia sobre la calidad del agua.

La inclusión de Láncara en el nivel negro refuerza la urgencia de adoptar medidas que garanticen el acceso a agua potable segura, un desafío que implica tanto a las administraciones públicas como al modelo productivo del sector primario.