Las claves
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Con la llegada del buen tiempo a España los lugares de sol y playa comienzan a llenarse cada vez más. Tal vez muchos no sepan que para disfrutar de una experiencia de este tipo no siempre es necesario acercarse a la costa, pues en nuestro país también tenemos playas de interior.
En algunas de ellas incluso el mar y la montaña están conectados. Una de las que más visitantes recibe cada año se encuentra en pleno corazón de Asturias; en concreto, en el concejo de Llanes, al norte del pueblo de Naves, que tiene censado unos 180 habitantes.
Se trata de la playa de Gulpiyuri, que es considerada por muchos como la playa más extraña del mundo por su particularidad: no tiene salida directa al mar. En 2001, fue declarada Monumento Natural, además de que forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias.
Debido a ambos reconocimientos, este enclave se ha logrado preservar, evitando incluso cierta masificación turística. Aun así, en temporada alta sí que suele recibir a un número importante de visitantes.
Una explicación geológica
Gulpiyuri, situada a unos 100 metros de la costa, se encuentra rodeadas por completo de prados verdes, muy típicos de la zona en la que se ubica. Y pese a que no cuenta con una salida directa al mar, sí que tiene arena fina y agua salada.
Esta particularidad tiene una explicación geológica. Y es que el mar Cantábrico ha ido erosionando la roca caliza durante miles de años hasta crear una cueva subterránea que une el mar abierto con esta playa de interior.
Por este motivo, cuando sube la marea, el agua del mar termina filtrándose por los túneles e inunda la playa, formando una especie de laguna de aguas cristalinas. A ello se le suma el sonido del agua filtrándose entre las rocas y el entorno verde.
Para disfurtar de Gulpiyuri no es necesario siquiera coger el coche. Basta con dejarlo en un aparcameinto habilitado en las afueras de Naves y dar un paseo de unos 15 minutos por un sendero rural que está rodeado de prados.
La señalización para el acceso no cuenta con demasiados detalles, por lo que ayuda a mantener la tranquilidad a la que invita este espacio. Es recomendable, eso sí, llevar un calzado cómodo puesto que el camino puede encontrarse embarrado en caso de que haya llovido.
Pese a que la playa tiene apenas 40 metros de longitud, el agua es cristalina y salada, lo que hace que darse un baño sea una experiencia diferente. Se debe tener en cuenta que en el momento en el que la marea baja, apenas queda agua.
En ningún caso está permitido practicar deportes náuticos. Pero sí es un lugar perfecto para darse un baño único en España, siempre y cuando no se busque nadar largas distancias ni grandes olas.
