J. Rodríguez
Publicada

Las claves

La Sierra de Grazalema se prepara para recuperar una de sus especies más emblemáticas: el quebrantahuesos. Este enclave andaluz, declarado Reserva de la Biosfera, avanza en un ambicioso proyecto tras décadas de trabajo científico continuado.

La iniciativa ha sido protagonista de una jornada técnica celebrada en el Jardín Botánico El Castillejo, en Cádiz. Allí, especialistas han compartido avances y conocimientos acumulados durante más de veinte años de investigación.

El regreso de esta ave no es casual. El quebrantahuesos habitó históricamente las sierras béticas hasta comienzos del siglo XX, desapareciendo progresivamente hasta quedar extinto en Andalucía en la década de 1980.

Los últimos registros sitúan su desaparición definitiva en Cazorla, donde se documentaron avistamientos en 1986. Desde entonces, su ausencia ha marcado un vacío ecológico que ahora se intenta revertir con rigor científico.

El programa de reintroducción ha logrado liberar 102 ejemplares entre 2006 y 2025. De ellos, 61 siguen vivos, una cifra que confirma la eficacia del proyecto y la adaptación progresiva de la especie.

El regreso del ave

Otros 32 ejemplares han fallecido y nueve permanecen en paradero incierto. Estos datos han permitido mejorar las estrategias de seguimiento, perfeccionando técnicas clave para futuras fases de liberación en nuevos territorios.

Uno de los grandes hitos llegó en 2015 con el nacimiento de Esperanza, el primer pollo que voló en libertad sin intervención humana. Ahora, una década después, es una hembra territorial consolidada.

Desde ese momento, el programa ha registrado 23 nuevos pollos nacidos en libertad, de los cuales 15 continúan vivos. Esta evolución refleja una tendencia positiva en la recuperación de la especie.

La expansión del proyecto también ha alcanzado nuevos espacios como Sierra Nevada, donde ya se han liberado varios ejemplares. Este paso busca favorecer la conexión entre poblaciones y ampliar su distribución.

En este contexto, Grazalema emerge como un territorio clave. Su orografía abrupta, su biodiversidad y su posición estratégica la convierten en el punto más meridional de reintroducción en la Unión Europea.

Además, la implicación de ganaderos y entidades locales resulta fundamental. La ganadería extensiva y las razas autóctonas contribuyen a mantener un ecosistema favorable para el quebrantahuesos.

El ave desempeña un papel ecológico esencial como consumidor de huesos, ayudando a cerrar el ciclo natural de descomposición. Su presencia mejora el equilibrio ambiental de estos paisajes serranos.

Más allá de la biodiversidad, el proyecto abre oportunidades económicas vinculadas al turismo de naturaleza. Observadores de aves y fotógrafos podrían encontrar en Grazalema un nuevo referente europeo.