Las claves
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La preocupación por el petróleo en los países occidentales es máxima, también en España. En cualquier caso, los expertos señalan que, aunque la situación es alarmante, estamos dejando pasar desapercibido un problema mayor relacionado con otro químico.
La guerra en Oriente Próximo ya cuenta con dos semanas y las señales de una crisis de la energía son patentes. Se trata de la primera vez en la Historia que se cierra el estrecho de Ormuz, un punto en el mapa clave para el comercio internacional y la geopolítica.
Sabiendo de su importancia, Irán ha amenazado muchas veces con cerrarlo, pero esta es la primera vez que ha cumplido con el prometido bloqueo. Este pequeño punto de la geografía concentra estos días la atención mundial ante la preocupación por una falta de recursos.
Esta crisis ya ha elevado los precios de la gasolina y del diésel, pero los efectos no van a reducirse a este inconveniente. Tal y como explica El Orden Mundial en Onda Cero, el escenario actual no es absolutamente catastrófico, pero podría llegar a serlo.
"Pasar de los 2 euros el litro de diésel o los 100 dólares el barril, psicológicamente es muy potente, pero es verdad que cuanto más tiempo pasa, menos efectivo es a nivel de poder de compra. En 2008, el precio del barril llegó a 216 dólares, unos 300 dólares de hoy", señala.
Gas licuado
Es esperable una situación de inflación disparada en muchos de los países occidentales con un alto consumo de hidrocarburos. Sobre todo aquellos que no tienen forma de producirlos por sí mismos. Estados Unidos sí que los genera.
¿Qué sectores podrían encarecerse? Principalmente, el de los transportes y las industrias eléctricas. Ahora bien, estos expertos señalan que el problema de España no se encuentra tanto en el petróleo, por mucho que la preocupación haya aumentado recientemente.
Tal y como explica El orden mundial, España está en una situación comprometida en lo que respecta al gas licuado. A finales de este año nuestro país debe dejar de importar por completo el gas natural ruso, también el que llega a nosotros por barco.
"Esto se acaba y en España seguimos importando mucho gas natural licuado de Rusia y ahora mismo no tenemos una alternativa. Ya la liamos con Argelia con el reconocimiento del Sáhara Occidental y del Golfo está complicado traerlo barato", señalan estos expertos.
España enfrenta, por tanto, una difícil situación en lo relativo a las energías, pero este sector podría contagiar a otros en la economía global.
