Las claves
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China es una de las principales potencias económicas del mundo, de hecho mira de frente a otros gigantes como Estados Unidos, Rusia o la Unión Europea. Sin embargo, está en lo alto de la clasificación de los países más nocivos con el entorno.
Su éxito industrial tiene efectos colaterales: según diversos estudios internacionales, el gigante asiático es el país con más emisiones de gases de efecto invernadero a raíz de sus actividades industriales y su dependencia del carbón.
En este contexto, China -ya sea por proteger el medio ambiente o por abrirse nuevas oportunidades de negocio- ha empezado a apostar por energías limpias. De hecho, según confirma Forbes, fabrica el 80% de los paneles solares del mundo, alrededor del 60% de las turbinas eólicas y el 75% de las baterias de iones de litio.
Emite el 35% de los gases de efecto invernadero mundiales
Por eso, además de ser uno de los grandes exportadores de productos electrónicos, maquinaria, automóviles y tecnología, se ha convertido en uno de los principales referentes en producción de energías limpias del mundo, en línea con su nueva estrategia verde.
Además, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la Unión Europea se está abriendo a negociar con otros actores internacionales, por lo que la interlocución con Pekín ha mejorado considerablemente.
El espacio comunitario tiene regulaciones estrictas en materia de sostenibilidad, por lo que el hecho de que China apueste por tecnologías más limpias para desarrollar su industria facilita el comercio entre el viejo continente y el gigante asiático.
En los últimos tres años, la capacidad eólica y solar de China se ha duplicado, lo que les ha permitido empezar a reducir la producción de combustibles fósiles, según indica un estudio del think tank energético Ember.
No obstante, aún queda mucho camino por recorrer para que el país liderado por Xi Jinping con mano de hierro alcance el equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad. En 2023, emitió el 35% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, mientras que la UE, por ejemplo, sólo el 8,3%.
Paso a paso, Pekín va cogiendo protagonismo a nivel mundial. Mientras Estados Unidos está centrado en conflictos bélicos que traspasan sus fronteras, Rusia continúa bloqueada con su invasión de Ucrania y la Unión Europea trata de buscar un encaje en este planeta multipolar; el país del dragón va ganando fuerza a nivel geopolítico y financiero.
De hecho, entre el 31 de marzo y el 2 de abril, Donald Trump va a realizar una visita oficial a China, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping. Una cumbre que marcará las posiciones militares, económicas y comerciales de las dos superpotencias.
