J. Rodríguez
Publicada

Las claves

La Unión Europea (UE) se ha propuesto ser cada vez más independiente, también en lo que tiene que ver con la ciencia. La Ley de Aceleración Industrial que se acaba de aprobar a principios de marzo está muy orientada a la tecnología más avanzada.

Este texto se ha resistido a ser aprobado debido a las discrepancias de los miembros de la UE con respecto al mismo. Pero aquí está y promete revolucionar las industrias europeas más orientadas al futuro para hacer más competitivo a nuestro continente.

Los vehículos eléctricos, las baterías, los paneles solares, las bombas de calor, los equipamientos de instalaciones de generación nuclear, la extracción y procesado de materias primas o acero, aluminio y cemento producido con bajas emisiones de carbono.

Estas son las principales industrias que se verán reforzadas por la nueva ley y que tienen un fuerte vínculo con la ciencia europea. Pero, ¿cómo se han planteado los 27 relanzar estos sectores? Esta normativa plantea varias estrategias para hacerlo.

En primer lugar, la UE se propone exigir una transferencia tecnológica a China con el fin de recuperar la competitividad perdida. Y una de las normas, según explica este artículo de El País, se refiere al gigante asiático a pesar de no estar dirigida directamente a él.

Mejorar la competitividad

"Plantea que los fabricantes de países que controlen más del 40% de la producción mundial de algún producto en estos sectores estratégicos cumplan cuatro de una lista de seis requisitos cuando quieran hacer una inversión de más de 100 millones en la UE", explica.

Los seis requisitos son el de contratar al menos al 50% de trabajadores cualificados de la UE, no controlar más del 49% de la inversión, no superar ese mismo porcentaje de control en la sociedad conjunta que se cree con uno o más socios europeos.

También la transferencia de tecnología, una inversión de al menos el 1% de los ingresos brutos mundiales en innovación e investigación en la UE y, por último, que un 30% de componentes del producto final sean ‘made in Europe’.

Que la mano de obra sea europea es el único de los seis requisitos que es obligatorio, por lo que el inversor extranjero deberá elegir cumplir al menos tres más. Pero esta no es la única medida del reciente plan para revitalizar nuestra industria.

Ahora si queremos adquirir un coche eléctrico utilizando una subvención pública, el vehículo debe estar ensamblado en la UE, tener un 70% de piezas europeas entre los componentes que no sean baterías y que en estas últimas haya tres piezas fabricadas en Europa.

"El objetivo, pues, es revertir la situación para crear alrededor de 150.000 puestos y llegar a 2035 con un peso de las manufacturas del 20% en el PIB", detalla El País.