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Las claves

Hace aproximadamente 66 millones de años, con el impacto de un asteroide gigantesco en la Tierra, desaparecieron los dinosaurios y todas las especies jurásicas. Un cambio trascendental en la historia de nuestro planeta que, todavía a día de hoy, sigue generando curiosidad en el ser humano.

En pleno siglo XXI, un grupo de investigadores españoles y chinos ha descubierto en Asturias el rastro de lagartos jurásicos que tienen 152 millones de años de antigüedad. De hecho, es la primera vez que se encuentran huellas de estas características en Europa.

Un hito conseguido por el equipo científico del Museo Jurásico de Asturias (MUJA), compuesto por Laura Piñuela, Ángel García-Pérez y José Carlos García-Ramos, junto con el investigador Lida Xing, de la Universidad de Geociencias de China.

¿Qué huellas se han encontrado?

En concreto, han hallado dos rastros en el este de la playa de España (Villaviciosa, Asturias) que, actualmente, forman parte de la colección del MUJA y se exhiben en la sala destinada al Jurásico Asturiano, tal y como se explica en el comunicado.

Las primeras huellas se corresponden a cuatro manos y tres pies y fueron realizadas por un lagarto de 50 centímetros de longitud. En paralelo, otras seis huellas (tres de manos y tres de pies) de un reptil de 30 centímetros.

Es decir, ejemplares muy pequeños y muy alejados de la idea preconcebida que tenemos de la era jurásica, donde la primera imagen que se nos viene a la cabeza es un dinosaurio enorme y peligroso.

En el rastro número 1, a su vez, se aprecia "una estructura continua, ancha, recta y con muy poco relieve cuya morfología se puede identificar como la marca de una cola", se indica en el artículo especializado publicado en la revista internacional Ichnos, del Grupo Taylor & Francis.

La investigación llegó a la conclusión de que la distancia entre las huellas de las manos y de los pies era especialmente irregular, por lo que se realizaron varios experimentos con lagartos en cautividad en la provincia china de Jiangsu para comprobar en detalle el motivo.

A continuación, descubrieron que estos ejemplares "pasaban de un estado estático a uno en movimiento, realizando giros bruscos, y generando un rastro similar al fósil asturiano".

Hallazgo de un dinosaurio en Teruel

Finalmente, la investigación revela que las marcas de reptiles jurásicos tuvieron lugar mientras estos se desplazaban por un fango semiconsolidado que desembocaba en un mar interior que facilitó la conservación de las huellas durante millones de años.

Otro hallazgo jurásico que tuvo gran repercusión en España fue el del dinosaurio más grande de Europa, Turiasaurus riodevensis, que encontraron a principios de siglo los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis en Riodeva.