Las claves
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La cifra mundial de casos de cáncer va en aumento. Según las estimaciones de algunos estudios, se calcula que 30,5 millones de personas serán diagnosticadas de esta enfermedad cada año. Con una tendencia al alza, los nuevos tratamientos se vuelven cada vez más necesarios.
Como llevan tiempo advirtiendo los oncólogos, los nuevos medicamentos contra el cáncer pasan por la llamada medicina de precisión, donde las características moleculares tienen un papel importante puesto que se asume que cada persona es biológicamente única.
En países como Japón se han dado cuenta de esta revolución a nivel médico y ya hay investigadores que están utilizando el propio sistema de comunicación celular del cuerpo para administrar tratamientos con precisión.
Es el caso de Yamayoshi Asako, quien estudia las distintas formas de administrar los fármacos contra el cáncer solo a los tumores, en lugar de atacar a todo el cuerpo. Su investigación se inspiró en un miembro de su familia que murió de cáncer, tras sufrir graves efectos secundarios del tratamiento.
La molécula que han desarrollado, de nombre ExHijack-Oligo, puede secuestrar el exosoma para trasladar fármacos de ácido nucleico a las células objetivo, según ha explicado la investigadora a Euronews.
La mayoría de los investigadores primero extraen y purifican exosomas en el laboratorio. Sin embargo, Asako adhiere el fármaco a una especie de 'taxis' que permite que sea el propio cuerpo el que administra el fármaco, en vez de crear portadores artificiales.
Se trata de un enfoque único, con el que se pueden reducir los días de tratamiento y acelerar el proceso. "Es un procedimiento complicado y durante este proceso, los exomas a menudo se desnaturalizan".
Pero con su sistema es posible utilizar los exosomas directamente dentro del paciente. De esta forma, los fármacos de ácido nucleico pueden unirse sólo a los genes específicos, lo que podría reducir los efectos secundarios que tienen estos tratamientos.
Con este nuevo planteamiento los tratamientos podrían ser más rápidos. Por ello, el equipo de Asako está trabajando, en estrecha colaboración, con los médicos, para perfeccionarlo y lograr entender de qué manera podría marcar una diferencia real en el futuro.
Por ejemplo, en el cáncer gástrico con metástasis peritoneal (aquel que se ha propagado en el abdomen) sería posible tratar directamente la metástasis peritoneal. En estos pacientes el fármaco 'viaja' por la sangre pero casi no logra alcanzar los tumores.
Con la forma de administrar los fármacos que plantea Asako, sin embargo, se saltan la barrera del torrente sanguíneo inyectando directamente en el abdomen para que el medicamento sobreviva el tiempo suficiente y logre "apagar" genéticamente los motores de la metástasis.
