Las claves
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En el año 2017, Arabia Saudí anunció a bombo y platillo el proyecto Neom que debía ser un gran eslabón en su plan de transformación para el 2030. Se marcaron el objetivo de ser menos dependientes del petróleo y, a la vez, modernizar su economía.
Entre las ideas que surgieron destacó The Line, una espectacular ciudad distribuida en una línea de 170 kilómetros en pleno desierto y que podría dar cobijo a millones de personas. Ni coches ni emisiones de carbono, el plan era construir una ciudad del futuro.
Por desgracia, esta visión idílica de una arcadia futurista en la península arábiga ha ido perdiendo fuelle con el paso de los años. Básicamente, porque estos planes de modernidad se han topado con complicaciones muy realistas y que los han echado atrás.
Tal y como explicó Financial Times, se llevó a cabo una revisión interna del proyecto que ha durado nada menos que un año y como resultado el país árabe ha decidido recortar el proyecto Neom y, en especial, su grandiosa ciudad de The Line.
Pero, ¿qué ha pasado? El periódico financiero asegura que el proyecto inicial se ha considerado ahora demasiado caro y complicado, pero esto no le ha sorprendido a nadie. Lo que sí ha impactado más es que los sauditas pretenden reutilizar el proyecto.
Repensar el proyecto
¿Y si la gran ciudad verde e idílica se transformara en algo más práctico y menos grandilocuente? Ahora, sus creadores apuestan por convertirla en un centro de datos, uno bastante grande. Y su localización es lo que más ha atraído a quienes apuestan por ello.
Los grandes centros de datos necesitan mucha refrigeración, pero ¿es esto posible en pleno desierto? Pues sí, porque The Line tiene un fácil acceso al mar Rojo y, por lo tanto, a su agua. Los creadores de este centro utilizarían este líquido para enfriar sus sistemas.
Así también se pueden aprovechar infraestructuras ya construidas y a la vez desarrollar la tecnología del país y también la inteligencia artificial. Se trata de una manera muy práctica de dar por terminado un sueño que venía desinflándose poco a poco en los últimos años.
The Guardian ya señaló en 2024 que The Line iba a recortarse: de 170 kilómetros iniciales de ciudad, iban a pasar a unos 2,4. Con ello, por supuesto, también se redujo la población estimada que esta ciudad podría llegar a acoger, hasta ser unos 300.000 habitantes.
Retrasos, obras que acababan, aumento de los costes… Los problemas para el proyecto Neom se acumulaban y finalmente comprendieron que lo mejor era ponerse unos objetivos más modestos y centrados en la obtención de beneficios económicos.
