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Las claves

El mono Punch se ha convertido en una celebridad global tras viralizarse unos vídeos en los que aparece dando mimos a un peluche. Pero es su historia la que ha emocionado a los usuarios de redes: el animalito, de siete meses de edad, fue abandonado por su madre.

Por si esta situación no era suficientemente lacrimógena, Punch tampoco ha encajado bien en su nueva sociedad del zoo japonés de Ichikawa. En algunos vídeos se observa cómo recibe manotazos de otros monos a los que intenta acercarse en busca de afecto.

Después de ser rechazado por su madre al nacer, los trabajadores del zoo se hicieron cargo de su crianza y fueron ellos quienes le proporcionaron el peluche de mono al que se abraza con fuerza. Sin embargo, pasado el medio año de vida lo reintrodujeron en sociedad.

A pesar de su duro comienzo en el nuevo grupo de monos, las redes sociales han recibido con alegría las imágenes de sus avances. Punch ya juega con otros monitos a perseguirse y ha conseguido que otros adultos le den afecto y le desparasiten.

Si todo sigue así, Punch será un mono más en su comunidad de este zoo de Japón, y podrá crecer sano y todo lo feliz que se puede ser en cautividad. El caso de Punch ha evidenciado lo compleja que es la socialización y el afecto en otras especies aparte de la nuestra.

Puede parecer una anécdota emotiva de redes, pero el vínculo que Punch creó con su peluche se basa en la ciencia. Este estudio de Social Neuroscience destaca que el impacto del cuidado materno en la respuesta emocional y de estrés se da también en los primates.

Los investigadores apuntan a que la falta de la figura materna en primates puede aumentar el riesgo de psicopatología. "El cuidado materno competente es crítico para desarrollar un apego, un comportamiento social y una regulación del estrés saludables", dicen.

El impacto materno

Aunque la figura familiar es necesaria para el primate, su falta se puede amortiguar con algunos aspectos. El primero de ellos es que los monos reducen los riesgos psicológicos derivados de la falta de familia creando nuevos vínculos con otros primates amigos.

Así lo respalda este estudio de Psychological Behavior: "El apoyo social, disponible por diversos apegos, puede modular la respuesta a la pérdida". Incluso, tal y como dicen, generar diferencias individuales en el riesgo de depresión y las respuestas inmunes.

Es decir, que la necesidad de Punch de buscar una figura maternal en su nuevo entorno trasciende la mera anécdota porque puede cambiar totalmente su vida adulta. Pero, ¿puede un peluche sustituir a una madre en esta especie? No, pero puede ofrecer cierto apoyo.

En la década de 1960, el psicólogo Harry Harlow estudió la importancia del contacto materno entre los primates y, concretamente, utilizó una madre de peluche en uno de sus experimentos más famosos. Aunque ahora muchos de esos experimentos se consideran poco éticos.

Básicamente, porque se separaba a los monos de sus madres para comprobar que su comportamiento se volvía extraño y luego eran incapaces de adaptarse a un nuevo entorno social. Estos pequeños monos, incluso, se hacían daño a ellos mismos.

En uno de sus famosos estudios, quiso comprobar que los bebés no sólo quieren a sus madres porque les alimentan. Para ello tomó grupos de monos sin madres y les dio a cada uno dos madres adoptivas: una hecha de alambres y madera y otra, de peluche.

En un grupo, la madre de alambre y madera tenía un biberón y la de peluche, nada; en el otro, pasaba al revés. En ambos casos, los monos preferían acurrucarse con la madre suave y la buscaban cuando se presentaba una situación aterradora en busca de apoyo.

Queda entonces probado, según Harlow, que la madre no sólo proporciona alimento, sino que su simple contacto es la manera a través de la que los primates comienzan a gestionar sus niveles de estrés y a partir de ahí comienzan a sentirse abiertos a socializar con otros.

Podemos suponer que Punch se ha enfrentado a una situación estresante con pocas herramientas al ser devuelto a la vida en comunidad con su especie y que ha usado su peluche como un modulador del estrés. Por tanto, le ha servido para reducir el cortisol.

Sin embargo, la única manera de alcanzar una vida adulta satisfactoria después de haberse separado de su madre recae en su integración en el grupo. Por suerte, las últimas imágenes apuntan a que va en la buena dirección y que va sintiéndose aceptado en su nuevo grupo.