Las claves
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El 17 de febrero de 2026, el cielo va a ofrecer uno de esos espectáculos que parecen pensados para presumir de "yo estuve allí". Pero casi nadie estará.
Ese día se produce un eclipse anular de Sol -el famoso anillo de fuego- cuyo tramo perfecto, el de la corona luminosa completa, quedará prácticamente confinado a la Antártida.
En la práctica, el evento se decide por geografía: no es que el eclipse sea pequeño, es que la franja donde se ve en su versión más fotogénica atraviesa hielo remoto y océano austral, con muy poca presencia humana.
La mecánica es conocida, pero vale la pena destacar que es un eclipse anular, es decir, ocurre cuando la Luna pasa delante del Sol, pero lo hace cerca de su apogeo (cuando está más lejos de la Tierra).
Al verse un poco más pequeña en el cielo, no tapa por completo el disco solar, por eso no es un eclipse total: queda un aro de luz alrededor de su silueta.
En este caso, los cálculos que manejan varias guías coinciden en que el Sol quedará cubierto en torno a un 96% en el máximo, con una anularidad que dura alrededor de un par de minutos (se citan cifras cercanas a 2 minutos y 20 segundos como tope).
Teniendo en cuenta que la mayor parte de la población de la Antártida son mayoritariamente científicos, porque es el único continente de la Tierra que no tiene habitantes autóctonos, se estima que solo unas 1.000 personas podrán disfrutar de este espectáculo.
En cambio, el eclipse más parcial sí lo podrá ver mucha gente desde latitudes australes, aunque sea como un mordisco discreto al Sol.
De hecho, la web de timeanddate.com calcula que la fase más leve del eclipse será visible para unos 176 millones de personas (2,17% de la población mundial). Si se sube el listón a al menos un 30% de ocultación del Astro Rey, la cifra baja a unos 2,28 millones. Es decir, será un evento bastante exclusivo.
En la línea de visión se encuentran la Estación Concordia (en la meseta de Dome C) y también la estación científica Mirny, en la costa antártica.
Fuera de esa franja, en el extremo sur de Sudamérica y en el sur de África el eclipse será parcial y, además, en condiciones poco agradecidas.
En Chile y Argentina se verá cerca del amanecer desde las zonas más australes, con porcentajes modestos de cobertura del Sol (hay guías que subrayan lo pequeño que será la ocultación en ciudades como Punta Arenas).
Y en África austral la sombra también roza, con parcialidades limitadas en puntos de Sudáfrica y alrededores; algunas crónicas incluyen incluso Madagascar y otros enclaves del Índico dentro del área de parcialidad.
Lo cierto es que la alineación Sol-Luna-Tierra ocurre varias veces al año, pero la sombra lunar es estrecha y selectiva: o estás dentro de su geometría o te quedas sin función.
En esta clase de eventos hay un punto clave, la seguridad. El anillo de fuego no es una totalidad; no hay un momento a ojo desnudo como en algunos instantes de un eclipse total. Incluso en la fase anular, mirar al Sol sin protección puede dañar la retina.
La recomendación que repiten medios y divulgadores es usar gafas homologadas (norma ISO 12312-2) o recurrir a proyección indirecta (pinhole, coladores, etc.). Es un recordatorio útil porque los eclipses anulares, precisamente por ser luminosos, invitan al error.
Seguridad y próximos eclipses
Y si el 17 de febrero te pilla lejos —como a casi todo el mundo—, hay premio de consolación en el calendario. Varias piezas subrayan que los eclipses suelen venir en parejas: aproximadamente dos semanas después de este anular llega un eclipse lunar total a comienzos de marzo, visible desde regiones mucho más pobladas.
El eclipse lunar total del 2-3 de marzo de 2026 (la Luna adquiere tonos rojizos al atravesar la sombra de la Tierra) será visible sobre todo desde el gran escenario del Pacífico.
Los mapas de visibilidad sitúan el mejor seguimiento en Asia oriental, Australia y Nueva Zelanda, además de zonas del oeste de Norteamérica y amplias áreas oceánicas.
Pero este mismo año tendrá lugar un espectáculo que podrá ver mucha más gente y que desde España será observable en todo su esplendor.
El siguiente eclipse solar de 2026 no será un anular, sino uno total el 12 de agosto, con un recorrido mucho más amable para el público europeo.
Según las previsiones de NASA, la totalidad cruzará Groenlandia, Islandia, nuestro país, Rusia y rozará Portugal, mientras que una parcialidad amplia se extenderá por grandes zonas de Europa, África y también partes de Norteamérica.
Y después, la racha continúa en 2027–2028: habrá otro anular el 6 de febrero de 2027, otro total el 2 de agosto de 2027 y un nuevo anular a comienzos de 2028, dentro de una secuencia especialmente poco habitual de anulares + totales encadenados en apenas tres años.
