Publicada

Las claves

Aunque ya han pasado ocho años desde el fallecimiento de Stephen Hawking, su sabiduría sigue estando muy presente en nuestros días. Aunque sus principales aportes para la ciencia fueron en el campo de la astrofísica, como la descripción de los agujeros negros, también llamó especialmente la atención su forma de ver y vivir la vida.

Hawking falleció tras sufrir durante décadas esclerosis lateral amiotrófica o ELA, una enfermedad cuya esperanza de vida promedio tras el diagnóstico no suele superar los 5 años. Para él, fueron 55 años tras el diagnóstico, a lo largo de los cuales demostró un envidiable impulso vitalista.

En una entrevista realizada en 2004, Hawking habló sobre diversos temas más especializados, pero también hubo cabida para hablar sobre su carácter y estado de ánimo a pesar de estar confinado a una silla de ruedas. "La vida sería trágica si no fuera divertida. Mis expectativas se redujeron a cero cuando tenía 21 años. Desde entonces, todo ha sido un regalo".

La enfermedad degenerativa de Hawking llegó al punto de no permitirle hablar, algo agravado por una traqueotomía de urgencia que recibió para salvarle la vida. Pero sí podía comunicarse gracias a un teclado virtual en pantalla llamado EZ KEYS, al cual accedía mediante un único botón que sostenía en su mano. Y, a pesar de todo, mantenía un llamativo sentido del humor.

Además, como explicó en su día, su visión del tiempo era totalmente diferente a la habitual. "Soy experto en el tiempo, pero en otro sentido mucho más personal. Soy incómodamente, agudamente consciente del paso del tiempo, y he vivido gran parte de mi vida con la sensación de que el tiempo que se me ha concedido es, como se dice, un préstamo".

El mismo astrofísico explicaba en diversas entrevistas que precisamente su discapacidad fue un hecho determinante. "En la Tierra, he experimentado altibajos, turbulencias y paz, éxito y sufrimiento, he sido rico y pobre, capaz y discapacitado. Me han elogiado y criticado, pero nunca me han ignorado. Para mis colegas, solo soy otro físico, pero para el público en general me convertí posiblemente en el científico más conocido del mundo".

Por su parte, Hawking también habló sobre religión y ateísmo, algo que sí le llegó a causar cierta controversia. "Hoy en día, la ciencia proporciona respuestas mejores y más consistentes, pero las personas siempre se aferrarán a la religión, porque proporciona consuelo, y porque no confían ni entienden la ciencia".

De hecho, él mismo explicaba que usaba la palabra "Dios" en un sentido impersonal, de la misma forma que lo hacía el mismo Albert Einstein, con el objetivo de designar las leyes de la naturaleza. Además, criticaba que la mayoría de las personas pensaban en Dios como "un ser parecido a los humanos", lo que daría lugar a actitudes irracionales y contrarias a la ciencia.

"A diferencia de las leyes promulgadas por los humanos, las leyes de la naturaleza no se pueden transgredir, por eso son tan poderosas, y también tan controvertidas cuando se consideran desde una perspectiva religiosa", afirmaba.