Publicada

Las claves

A sus 78 años, Fernando Savater mantiene intacta la claridad incisiva que lo convirtió en una de las voces más reconocibles del pensamiento español contemporáneo.

Autor prolífico, ensayista y divulgador, conocido por obras como Ética para Amador, Savater ha reflexionado durante décadas sobre la libertad, la moral y el sentido de la vida.

De hecho, en su entrevista a Lorena G. Maldonado de EL ESPAÑOL, el filósofo abordaba una cuestión universal: qué es y qué no es el amor.

El amor en tiempos de Savater

"Uno a veces cree que tiene amores todos los meses y que son inolvidables, pero cuando llega el amor de verdad entiendes rápidamente que no, que es otra cosa", afirma.

En esa frase hay una distinción fundamental en su pensamiento: la diferencia entre el entusiasmo pasajero y el vínculo profundo.

Para Savater, la experiencia amorosa auténtica no se confunde con la intensidad momentánea ni con la fascinación efímera. Es un reconocimiento más hondo, casi una revelación que vuelve a organizar la escala de valores personales.

Asimismo, el filósofo no desprecia el sexo, al contrario, lo reivindica con naturalidad. "El sexo está muy bien, es estupendo, es como la gastronomía, como el surf. Es agradable y estoy a favor", explica.

Sin embargo, introduce un matiz decisivo: "si el amor se redujera al sexo sería estúpido y sería facilísimo. Pero no: el sexo no te saca del agujero. El sexo es decorativo, pero no te justifica la vida".

La comparación refleja claramente su opinión. El placer forma parte de la existencia, la adorna incluso, pero no la fundamenta. No basta para sostener un proyecto compartido ni para otorgar sentido.

Con ironía, Savater ilustra su argumento con una escena doméstica. "Bueno, si tú amas a una persona y además tienes una estupenda relación sexual con ella, y además ella hace unas paellas maravillosas... todo es a favor, ¡mejor!, pero el amor no consiste en esas cosas", afirma.

La frase, que arranca una sonrisa en aquel que la lee, encierra una reflexión seria. Las cualidades, las habilidades o la química contribuyen, pero no constituyen la esencia del amor.

"Aunque tu pareja no sepa hacer paella y aunque pienses que sería mejor hacer el amor con no sé quién, no importa. El amor no es transitorio", indicaba. "El sexo sí".

En los tiempos modernos, donde se confunden intensidad con profundidad y deseo con compromiso, Savater propone una idea exigente: el amor verdadero no es un accesorio agradable, sino una decisión y una permanencia que trasciende lo circunstancial.