P. Fava
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Las claves

La actividad sismológica en los últimos años en las islas Canarias, y concretamente el aumento de los temblores en la zona de Las Cañadas del Teide en Tenerife, están diciendo "a gritos" que la situación es "volcánicamente activa". Así lo explica Itahiza Domínguez, director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias.

En una entrevista con Jorge Morales de la Agencia EFE, Domínguez desgrana las señales más recientes, comenzando por la sísmica de baja intensidad que ha resultado "inusual por su duración, de unos 90 minutos". Esta se suma a "los enjambres detectados desde 2016, al incremento de emisiones de gases en el cráter del Teide, y a una deformación del terreno de dos centímetros en los últimos tres años".

Esto no implica, sin embargo, que se hable de una erupción inminente. "A corto y medio plazo la probabilidad es relativamente baja, pero cuanto más tiempo pase, más posibilidades habrá", detalla el sismólogo. "Cada volcán es un mundo", prosigue, y "no es fácil usar analogías" dado que las señales de baja intensidad provocadas por los movimientos de fluidos se repiten continuamente sin que se produzca forzosamente una erupción.

Para que se produzca la erupción es necesaria una acumulación de lava bajo la corteza "muy fina" de Canarias. Aunque a veces termina enfriándose, hay antecedentes como el Tajogaite en La Palma, "que tuvo 15 años" de preparación, o la erupción de El Hierro que acumuló magma "durante décadas". En el caso de Tenerife " no sería raro" que también se estuviera produciendo una situación similar.

"Todas las señales anómalas que hemos visto estos últimos diez años nos lo están diciendo a gritos", insiste Domínguez. "Hay que estar pendientes y tener en cuenta que esto puede cambiar de un día para otro. Las erupciones del Teide, recuerda, tradicionalmente vienen precedidas de una sucesión de terremotos sentidos por la población"

"La cuestión es cuánto tiempo antes. Pueden ser semanas o meses". En La Palma, por ejemplo, fueron siete días en los que el terreno se abombó 30 centímetros. En esas circunstancias, "el semáforo de alerta volcánica en Tenerife pasaría de verde a amarillo" si así lo valora el Gobierno de Canarias en base a la información que le transmite la comunidad científica.

En Tenerife hay dos tipos de vulcanismo, recuerda el sismólogo. El primero es el del Teide, de tipo fonolítico, con una cámara bajo el volcán que hace que el magma evolucione, y donde la probabilidad de erupción es baja. El segundo es el basáltico, donde el magma viene directo del manto y provoca las erupciones en las dorsales, especialmente la noreste y la noroeste.

No obstante, aunque son las zonas más probables, "no quiere decir que la próxima vaya a ser ahí", apunta Domínguez. La zona sur de la isla, por ejemplo, no es una dorsal pero tiene un "campo volcánico monogenético bastante amplio", desde Vilaflor hasta casi la costa, que "tampoco se puede descartar".

"También se supone que en Canarias tenemos una erupción cada cuarenta años y hemos tenido dos en diez años. Por esa regla de tres no debería haber otra hasta dentro de más tiempo... las estadísticas en geología funcionan más o menos", prosigue.

"Intentamos transmitir lo que sabemos con honestidad. No podemos decir a la gente que no pasa nada", concluye. "Entendemos perfectamente que la población está nerviosa por la situación. No somos ajenos, no somos máquinas".