Las claves
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La reciente confirmación científica de la captura accidental de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en aguas alicantinas ha puesto el foco sobre la presencia de tiburones en el mar Mediterráneo.
Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz, han documentado que la especie, catalogada como vulnerable en el Mediterráneo occidental, mantiene una presencia esporádica pero persistente en nuestras aguas.
El ejemplar capturado, un juvenil de aproximadamente dos metros de longitud y más de 80 kilos de peso, fue atrapado en abril de 2023 debido a su enredo entre las redes de un pescador, a unas 11 millas náuticas de la costa de Denia y Jávea.
Ejemplar de tiburón blanco capturado en el Mediterráneo español.
En España, este avistamiento constituye uno de los pocos registros en las últimas décadas. El último se remonta a junio de 2018, en el Parque Nacional de Cabrera, en las islas Baleares.
Además, en 2015 también se documentó cerca de la playa de Bolonia la captura accidental de un gran tiburón blanco de más de cinco metros.
Registros históricos
El primer registro indirecto de la especie en el Mediterráneo data de 1862, y desde entonces se han documentado decenas de avistamientos y capturas asociadas a esta especie, tanto directos como indirectos (mordeduras en tortugas marinas y otros indicios).
Según los expertos, en el Mediterráneo existen 47 especies de tiburones y más de 35 especies rayas, muchas de ellas mucho más comunes y menos temidas que el gran blanco: desde tiburones azules hasta marrajos, tintoreras, pintarrojas y cazones.
En zonas como las Islas Baleares, el litoral valenciano y la Costa Brava, es habitual registrar avistamientos de especies como las tintoreras (que se acercan ocasionalmente a la costa).
Un ejemplo de ello ha sucedido este mismo lunes en una playa de Ibiza. Una tintorera desorientada apareció en la playa de ses Figueretes, llamando la atención del público.
Ejemplar de tiburón tintorera en aguas españolas
Aunque estos registros pueden sugerir que los tiburones están “regresando”, los datos científicos no respaldan una recuperación clara de poblaciones grandes como la del tiburón blanco en el Mediterráneo.
De hecho, su abundancia ha disminuido considerablemente en zonas como las aguas baleares, donde se estima una caída de más del 73 % en las últimas décadas.
Las investigaciones señalan también que áreas específicas como el Estrecho de Sicilia podrían actuar como zonas de reproducción o refugio para tiburones blancos, produciendo neonatos que luego se dispersan por el mar.
Sin embargo, los científicos advierten que aún es pronto para sacar conclusiones sobre una posible recuperación poblacional o sobre áreas de cría localizadas en aguas españolas.
Más bien, este registro podría reflejar una mejora en los sistemas de seguimiento y colaboración entre pesca y ciencia que permite conocer mejor el comportamiento de esta especie.
Los expertos insisten en que, aunque el tiburón blanco es una especie emblemática que puede capturar la imaginación del público, su presencia no representa un riesgo significativo para la población en las costas españolas.
A lo largo de más de siglo y medio de registros, los incidentes con personas han sido excepcionalmente escasos, con apenas un par de ataques documentados desde el siglo XIX.
A pesar de su componente mediático y cultural, el tiburón blanco desempeña un papel ecológico fundamental como depredador, contribuyendo al equilibrio del ecosistema marino y actuando como indicador de la salud del océano.
