Las claves
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Generado con IA
Vivimos rodeados de estímulos, exceso de información y pantallas; o más bien, un mal uso de estas. Cada vez resulta más difícil concentrarse, pensar con claridad o, simplemente, no llegar a un agotamiento mental. De hecho, esa sensación de "mente cansada" se ha normalizado en nuestro día a día, como si debiese formar parte intrínseca de la vida moderna, pero no tiene por qué ser así.
En su nuevo libro, Sabia Mente (Tenos, 2025), Marcos Vázquez (más conocido como Fitness Revolucionario) ha dedicado más de 200 páginas a analizar por qué ocurre esto, qué dice la ciencia sobre la fragmentación de la atención, los pequeños y constantes estímulos de dopamina y cómo impacta la hiperestimulación en nuestro bienestar psicológico.
El autor habla con EL ESPAÑOL sobre cómo hemos llegado a este punto, qué errores cometemos aún hoy en día y cómo podríamos recuperar el control de nuestra preciada atención.
Nunca habíamos tenido tanta información, tantos estímulos, tantas opciones y, sin embargo, la gente cada vez se siente más agotada mentalmente. ¿Qué crees que nos está pasando en este sentido?
Creo que nuestro cerebro evolucionó en un entorno mucho más sencillo, mucho más peligroso desde ese punto de vista físico, pero mucho más sencillo desde su punto de vista informativo. Ahora no nos enfrentamos a leones hambrientos, pero nos enfrentamos a un tsunami de información cada vez más rápida, más breve, con elementos cada vez más emocionales. Nuestro cerebro no está diseñado para procesar toda esta información, para dar sentido a la raíz de todo eso.
Hay varias respuestas. Primero, abrumarnos. Sabemos que esta información termina produciendo ansiedad. Las noticias que más nos llegan suele ser más negativas, porque, de nuevo, los medios aprovechan nuestro sesgo negativo. Prestamos más atención a cosas que puedan resultar amenazas que pueden ser peligrosas. Por tanto, una respuesta es ansiedad; otra es bloqueo y otra son los sesgos que tienen que ver con simplificar el mundo que nos rodea.
Esto nos ayudaba en ese entorno más sencillo cognitivamente, tomando decisiones rápido. ¿Qué ocurre? Que ahora tenemos mucho más tiempo, pero ante este sentimiento de estar abrumados lo que hacemos es tomar decisiones muy sencillas, con la información básica de lo que leemos. Nos quedamos en la superficie. Al final retenemos elementos esenciales y no profundizamos en nada.
También hablas mucho de la trampa de la estimulación. ¿Por qué crees que la mente moderna confunde estímulos constantes con bienestar?
Nuestro cerebro evolucionó para encontrar placer en las cosas que eran útiles: encontrar comida, el sexo para la procreación, para la supervivencia de los genes. Son cosas que producían placer y obtener información también lo hace. Si un ancestro encontraba una nueva zona de caza o encontraba una planta que pensaba que era peligrosa y, de repente, aprende que es comestible, eso produce placer.
Igual que tenemos esta crisis de obesidad y de diabetes física por exceso de comida procesada, yo veo un símil con este concepto de diabetes intelectual. El cerebro también está siendo "alimentado" constantemente con esta "información ultraprocesada"; muy corta, muy breve, muy simplista, muy sesgada. Eso hace que perdamos la capacidad de profundizar en información de verdad.
Estamos constantemente interrumpidos por diferentes notificaciones. ¿Qué opinas de estas interrupciones constantes? ¿Qué le hacen a nuestra mente, a nuestro cerebro?
Cuando hablamos de redes sociales y de estas tecnologías, podemos decir que no son ni buenas ni malas y que todo depende del uso que les demos y, en parte, es verdad, pero hay que entender que no son neutrales. Están diseñadas justamente para capturar nuestra atención y mantenernos ahí el mayor tiempo posible, porque así nos muestran más anuncios y nos monetizan más. Esto genera una fragmentación constante de la atención.
Sabemos por estudios que el simple hecho de tener el móvil cerca ya nos distrae. Es como intentar hacer dieta teniendo todo el día delante un croissant o una chocolatina: te va a ser mucho más difícil mantenerla. Muchas tareas modernas requieren atención sostenida y estamos constantemente con el móvil cerca, que de repente nos interrumpe con una notificación.
Aunque tengas las notificaciones apagadas, que es una buena recomendación, el simple hecho de ver el móvil ya es como 'ahí hay algo más interesante'. El cerebro gravita hacia eso y, sin quererlo y sin ser conscientes, captura nuestra atención y hace que estemos menos presentes en lo que tenemos que estar, ya sea escribir un libro o un artículo.
¿Crees que esta multitarea sería una forma de autosabotaje cognitivo?
Más allá de lo que yo opine, hay muchos estudios que confirman que la multitarea nos hace funcionar peor. Cuando se compara a personas que hacen una tarea y pasan a la siguiente al terminar, frente a otras que van saltando de una actividad a otra, se ve que las primeras terminan antes y cometen menos errores.
Cada vez que cambiamos de contexto hay un coste de transacción: el cerebro tiene que cerrar una tarea, cargar la siguiente y además queda un residuo cognitivo, varias cosas a la vez en la cabeza, lo que hace que rindamos peor. Por eso recomiendo trabajar con bloques de tiempo, por ejemplo 25 o 30 minutos dedicados a una sola cosa, sin correo, sin WhatsApp y sin redes sociales, y luego hacer un pequeño descanso.
Si tuvieras que recomendar solo un hábito digital para recuperar la claridad mental, ¿cuál sería?
Las redes sociales son lo que más distrae y lo que más tiempo nos roba. Dicho esto, no soy partidario de prohibirlas ni demonizarlas, porque también tienen su utilidad y pueden aportar información valiosa. Para mí el tema no es eliminarlas, sino limitar su uso y aprovechar la tecnología para protegernos de ella misma. Todos los dispositivos permiten establecer límites de tiempo y decir, por ejemplo, que solo voy a usar redes sociales 30, 45 minutos o una hora al día.
No se trata de mensajes alarmistas, sino de entender que están diseñadas para capturar nuestra atención. Como con la comida, es un tema de dosis: si tu dieta informativa es buena y lees libros y trabajas con cierta profundidad, no pasa nada por mirar Instagram un rato. El problema aparece si estos estímulos ultraprocesados ocupan una parte demasiado grande de nuestra dieta informativa.
Si el lector solo pudiera quedarse con una idea del libro Sabia Mente, ¿cuál crees que debería ser?
Si tuviera que resumir el mensaje principal del libro, para mí es entender que muchas de las cosas que damos por ciertas no lo son y que tenemos que estar abiertos a cuestionarlas. Tenemos mucha más capacidad de la que pensamos para entender mejor el mundo que nos rodea, pero el primer paso es asumir que no lo entendemos tan bien como creemos.
Debemos aceptar que muchas de nuestras creencias y la información que leemos o damos por válida, no siempre son correctas, y estar dispuestos a cambiarlas. A partir de ahí, podremos filtrar mejor, ir corrigiendo nuestras creencias y entender que mejorarlas nos lleva a mejores decisiones, y eso, en general, a una mejor vida. Ese es, en el fondo, el objetivo principal del libro.
