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Las claves

Cuando pensamos en reactores nucleares, suele venir a la mente la imagen de ingenieros de mediana edad, formados durante un extenso periodo para garantizar la seguridad y limpieza del proceso. Pensar que un adolescente pueda generar esta energía como un proceso casero parece una broma de Los Simpson, pero en EEUU ocurrió realmente.

Es la historia de Taylor Ramon Wilson, que ha pasado a la historia como la persona más joven en haber fabricado un reactor nuclear. El muchacho, con tan solo 14 años, fue capaz de completar el proyecto de fusión él mismo, sin ayuda, en el garaje de su casa. Pero ese no ha sido el único hito en de su carrera.

Wilson, que actualmente ya tiene 31 años, nació en Arkansas en mayo de 1994. Ya en su juventud mostró curiosidad científica, especialmente en los campos de la astronomía y la física nuclear. Esta última rama de la ciencia capturó su atención con tan solo 10 años a pesar de su complejidad y potenciales riesgos.

Fue en 2008, durante secundaria, cuando llevó a cabo el proyecto. Su experimento casero le permitió lograr reacciones de fusión de deuterio, produciendo neutrones detectables. El material tuvo un origen inaudito: junto a sus padres, realizó una excursión a Albuquerque, al cráter que dejó una bomba de hidrógeno caída en el desierto sin detonar en 1957.

Los Taylor llegaron a recolectar 30 kg de uranio, que metieron en sus maletas antes de volver a Reno (Nevada). No hubo problemas con los controles de seguridad del aeropuerto, ni nadie estuvo en peligro, afirman. "Haría falta una exposición muy larga y a muy corta distancia", insistían.

Posteriormente, en 2011, Wilson registró su detector de radiación en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel. Ganó el primer premio dotado de 50.000 dólares tras competir con otros 1.500 proyectos. Su obsesión, explicaba, era mejorar la "guerra contra el terrorismo".

Tanto el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos como el Departamento de Energía de Estados Unidos ofrecieron al joven científico financiación estatal para construir detectores de radiación de bajo coste. Sin embargo, Wilson rechazó la oferta por problemas de patentes.

El objetivo de Wilson siempre fue mejorar la detección de materiales radiactivos en puertos, aeropuertos y zonas de mercancías, lo cual le otorgó múltiples premios en categorías de física y astronomía en diferentes ferias científicas de alto nivel.

Más adelante, Taylor presentó sus ideas de construcción de pequeños reactores nucleares de fisión subterráneos autónomos en TED 2013. Incluso planteó el uso de armas nucleares retiradas como combustible.

Más adelante, el joven científico se ha focalizado en diseños conceptuales de reactores de sal fundida, siendo esta una propuesta más segura y menos vulnerable a un mal uso de la energía nuclear.

Actualmente, Wilson sigue activo en el campo de la física nuclear y la divulgación científica, promoviendo tecnologías para usos civiles prácticos, basadas en la energía nuclear, incluyendo la seguridad de los materiales radiactivos e incluso aplicaciones médicas.