Las claves
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Generado con IA
Cuatro horas al día. Ese es el tiempo que, de media, pasan los niños y adolescentes utilizando las aplicaciones del móvil. Es decir, les dedican una sexta parte de su día. La mitad del tiempo, aproximadamente, la pasan en TikTok, la más utilizada en el mundo.
Si se les pregunta por plataformas de vídeo, su favorita es YouTube, donde pasan casi una hora y 10 minutos al día. Los reyes del contenido son, sin duda, los vídeos cortos, un formato que ha llegado hasta esta última aplicación y que está consiguiendo desbancar a los videojuegos.
Las cifras las arroja el último informe anual de la plataforma internacional Qustodio, especializada en la seguridad y el bienestar digital para las familias. Cuenta con información de 2025, extraída de 400.000 hogares con hijos entre 4 y 18 años de seis países: Brasil, España, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
Redes sociales frente a videojuegos
El trabajo refleja también el avance de las redes sociales, mientras que cae el tiempo que los menores dedican a los videojuegos entre cinco y diez minutos al día.
El factor determinante de este cambio se encuentra, precisamente, en el contenido estrella, los vídeos cortos o 'shorts', como cuenta Gloria Rodríguez, psicóloga infantojuvenil y experta de Qustodio.
Se trata de un formato de no más de un minuto de duración que engancha porque genera una sobreestimulación en el cerebro. Al consumirlo, se libera dopamina, lo que se traduce en conseguir satisfacción y motivación en muy poco tiempo y sin esfuerzo, desgrana la profesional.
Esa estimulación inmediata y de manera continua, hace que los niños y adolescentes vayan perdiendo, no solo tolerancia a la frustración, sino capacidad y voluntad de esfuerzo. Estas dos últimas, son características que suelen ser necesarias en los videojuegos para poder superar los retos y misiones que se proponen.
Pasar de una pantalla a otra requiere cierto esfuerzo y, en muchas ocasiones, capacidad de persistencia para intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Estos dos factores se están viendo mermados con el auge de los vídeos cortos en redes sociales como Instagram, TikTok o YouTube.
España líder de redes sociales
De los seis países analizados por Qustodio, España lidera el ranking de consumo de redes sociales. Los jóvenes pasan una media de 77 minutos al día, más de una hora y cuarto. Esto es diez minutos por encima de los datos de 2024 y siete minutos más de la media global, indica el trabajo.
Para Rodríguez, esa cantidad de tiempo es "preocupante", pero su intranquilidad no se refiere solo a eso, sino a qué consumen. Una vez más, señala a los vídeos cortos como un contenido lejos de ser beneficioso.
Crean un ambiente que está en continuo cambio. Si algo no les gusta o les aburre, solo tienen que deslizar el dedo y pasar a lo siguiente. Eso, al final, se traduce en una menor concentración y capacidad de atención por parte de los menores, lamenta la psicóloga, aunque no son los únicos: "A los adultos también nos ocurre".
Francisco Villar, psicólogo clínico infantojuvenil, advierte de que las consecuencias van mucho más allá.
Un estudio publicado a finales de 2025 y realizado con más de 10.000 menores de entre 9 y 16 años advertía de que solo el hecho de tener un smartphone está relacionado con un incremento de la obesidad, de los problemas de insomnio y de la depresión, subraya el experto.
Charlas con la IA
Otro aspecto que han querido medir en Qustodio es el uso que hacen los menores de la inteligencia artificial, que se ha disparado en el último año. Si en 2024 la utilizaba el 14% de los niños españoles, en 2025 ya era el 44%.
La mayoría, un 55%, la emplea como ayuda para hacer los deberes. No obstante, un 17% ya va más allá y la utiliza para chatear y conversar con ella.
Este último aspecto preocupa especialmente tanto a Rodríguez como a Villar, que temen que esto pueda contribuir al aislamiento de los jóvenes. El psicólogo destaca que este comportamiento puede acabar por distanciar al niño de sus iguales. "Casi le desvincula de la reacción y de la expresión emocional del otro".
Este hecho puede resultar chocante ante el dato de que cada vez utilizan menos aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp. Según los datos de este informe, en 2025 las han usado un 14% menos.
A nivel global, han usado WhatsApp una media de solo 17 minutos al día, Snapchat 59 y Discord 28. La experta de Qustodio no cree que esto signifique que los más jóvenes estén dejando de comunicarse, sino que ahora lo hacen de otra forma. Por ejemplo, a través de los chats de los propios videojuegos.
Lo que sí considera la psicóloga es que con este giro "se está perdiendo la comunicación espontánea. Ahora todo está como más controlado".
Desde Qustodio defienden la supervisión parental y el acompañamiento activo por parte de los progenitores como dos herramientas fundamentales a la hora de mitigar los riesgos que suponen las tecnologías para los menores.
Su experta está de acuerdo, pero señala que deben ir acompañadas de educación en prevención, para que desarrollen un pensamiento crítico sobre los peligros de este tipo de uso, y de un diálogo permanente para que ese mensaje cale.
Villar, por su parte, no cree que haya una forma en la que puedan resultar beneficiados y obviar sus riesgos. El psicólogo sostiene que el único camino es alejar a los menores de móviles y redes sociales.
Poner el foco en el control de los padres, puede acabar culpabilizando a los progenitores de los efectos negativos que sufran los jóvenes e, incluso, puede restar autonomía a los adolescentes si los padres sienten que deben estar continuamente vigilantes del uso que hacen de estas tecnologías, afirma.
