Una radiografía del cerebro en la que se ven parásitos.

Una radiografía del cerebro en la que se ven parásitos.

Ciencia Casos inéditos

La mancha en el cerebro que parecía un tumor y era una infección parasitaria

Las masas cerebrales son relativamente raras, aunque no siempre se deben a un cáncer, sino que en casos puntuales podrían originarse tras una infección.

A veces, los médicos que trabajan en los servicios de Urgencias de los hospitales se encuentran con casos de lo más extraños y nunca vistos en la literatura médica. Es lo que le ocurrió a un hombre de 31 años, residente en Estados Unidos, que acudió al hospital después de experimentar confusión mental y problemas para caminar asociados con dolor de cabeza y fiebre. Al paciente, además, le habían detectado recientemente una infección por VIH.

Según el informe del caso, publicado recientemente en la revista The New England Journal of Medicine, la causa de todos los síntomas del paciente fue una gran masa cerebral de un origen inusual: no era un cáncer, sino una infección parasitaria "reactivada".

Según los autores del caso, pertenecientes a la Universidad de Stanford, al paciente se le realizó una resonancia magnética. En dicha prueba de imagen se visualizó la enorme masa cerebral, de un considerable tamaño. Asimismo, también se analizó su líquido cefalorraquídeo -la sustancia que recorre, protege y nutre al sistema nervioso central-, detectando mediante un estudio por microscopio docenas de microorganismos. Teóricamente, este líquido cerebral debe ser estéril.

Mediante el uso de una secuenciación genética de los microorganismos, se llegó a la conclusión de que el causante de la masa cerebral era un parásito llamado Trypanosoma cruzi, un tipo de microorganismo cuyas zonas de mayor actividad son precisamente algunos países de América Latina, donde causan la denominada Enfermedad de Chagas, la cual puede llegar a afectar al músculo cardíaco y ser mortal en algunos casos si no se trata a tiempo.

Este tipo de parásito suele contraerse tras el mordisco de insectos triatominos, más conocidos como "bichos que se besan", como algunos tipos de chinche, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Cuando se produce la enfermedad de Chagas, existen dos fases: la fase aguda y la fase crónica. Durante la primera fase se pueden sufrir síntomas leves como fiebre, fatiga, dolor muscular y/o articular e hinchazón de párpados. Si no se trata y se llega a la fase crónica, los parásitos pueden "ocultarse" en el organismo humano durante décadas, e incluso en algunos casos durante toda la vida sin causar síntomas. Pero existe un 30% de individuos donde la enfermedad de Chagas en fase crónica da lugar a problemas graves de salud a nivel digestivo y cardíaco.

En raras ocasiones, la enfermedad de Chagas puede afectar al sistema nervioso y causar problemas cerebrales, como fue el caso. De hecho, sufrir SIDA o cualquier otra enfermedad que debilite el sistema inmune puede aumentar el riesgo de "reactivación" del parásito, dando lugar a abscesos o masas cerebrales, las cuales son realmente colecciones de pus debido a la infección parasitaria, aunque pueden ocasionar síntomas similares a un tumor cerebral debido al efecto de compresión que causan en las diferentes estructuras del cerebro. 

En este caso, el tratamiento consistió inicialmente en usar un antiparasitario contra el T. cruzi, además de tratar mediante terapia antiviral la infección por VIH. Tras el paso de dos semanas, el paciente mejoró a nivel mental y pudo volver a caminar.