El burro Bolinche, por las calles de Zamora, acompañado de la Cofradía del Cencerro

El burro Bolinche, por las calles de Zamora, acompañado de la Cofradía del Cencerro Cedida

Zamora

Un burro cargado de roscas pasea por Zamora cada 17 de enero: una tradición cargada de significado, que tiene 64 años

Es una de las tradiciones populares más singulares de la ciudad, donde los miembros de la Cofradía del Cencerro reparten un ancestral bocado de manteca o aceite y anís por sus calles.

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La celebración de San Antón mantiene viva cada 17 de enero en Zamora una de las tradiciones populares más singulares de la ciudad, uniendo devoción, memoria rural y ambiente festivo en torno a la figura del santo protector de los animales y al simbólico recorrido de un burro acompañado por el sonido de los cencerros.

La festividad de San Antonio Abad, profundamente arraigada en el mundo rural, conserva en Zamora un carácter propio que trasciende lo estrictamente religioso.

La Perla del Duero revive cada año una estampa heredada de tiempos en los que el ganado formaba parte esencial de la vida cotidiana y en los que el cuidado de los animales era sinónimo de subsistencia.

El burro Bolinche, de la Cofradía del Cencerro

El burro Bolinche, de la Cofradía del Cencerro Cedida

Ese vínculo histórico es el que explica que San Antón siga siendo hoy una fecha marcada de forma muy especial en el calendario de los zamoranos.

Así será un año más este sábado, a partir de las 19.30 horas, con el desfile protagonizado por la Cofradía del Cencerro, fue fundada en 1962, que desde la plaza Alemania recorre el centro de Zamora haciendo sonar los cencerros y acompañando a un burro, de nombre Bolinche, convertido en emblema de la celebración.

El burro, figura central del recorrido, simboliza ese mundo rural que durante siglos marcó el ritmo de la ciudad y de los pueblos del entorno.

Los cofrades, ataviados como antiguos tratantes de ganado, recrean una imagen ligada al pasado agrícola y ganadero de la provincia, reforzando el carácter tradicional de una fiesta que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.

Además reparten por las calles el dulce típico de esta señalada fecha, la rosca de San Antón, un ancestral bocado de manteca o aceite y anís.

Cofradía del Cencerro por las calles de Zamora

Cofradía del Cencerro por las calles de Zamora Cedida

Y es que la presencia del burro no es algo meramente anecdótico, ya que se trata de uno de los animales más representativos de la provincia.

Su presencia está cargada de significado cultural, entendida por los propios participantes como un homenaje a los animales de trabajo que acompañaron a generaciones de zamoranos.

Junto al desfile, la festividad conserva otros rituales asociados a San Antón, como la bendición de animales, que recuerda el carácter protector del santo, o el reparto de las tradicionales roscas, un gesto que refuerza el componente de comunidad de la celebración.

La jornada se completa en muchos hogares con platos vinculados al invierno y a la matanza, reforzando el carácter popular de la fecha.

La Cofradía del Cencerro, junto al burro Bolinche

La Cofradía del Cencerro, junto al burro Bolinche Cedida

Con más de seis décadas de continuidad en su formato actual, la celebración de San Antón en Zamora se ha consolidado como una cita que combina religión, folclore y convivencia.

Lejos de convertirse en una reliquia del pasado, la tradición sigue convocando a vecinos y visitantes, demostrando que el sonido de los cencerros y el paso pausado del burro continúan siendo, cada enero, una seña de identidad reconocible de la ciudad.