Ester y María Jesús, durante la presentación del libro en Zamora

Ester y María Jesús, durante la presentación del libro en Zamora Cedida

Zamora

Ester y María Jesús, escritoras de libros infantiles, dan la clave para la gestión emocional: "No hay que sobreproteger"

Esta zamorana y esta segoviana publican 'Cocó y el baile mágico', un cuento infantil para enseñar a niños de 2 a 6 años a saber lidiar con sus emociones con sus propias herramientas.

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La historia de 'Cocó y el baile mágico' nace en un aula y en una conversación cotidiana entre una madre y una maestra. Ester Rodríguez, publicista de 38 años, trasladó a María Jesús Calvar, profesora de Educación Infantil de 37 años, su ilusión por publicar un cuento. Buscaba un enfoque pedagógico claro y María Jesús "como buena maestra infantil", no pudo negarse.

Desde el inicio, ambas tuvieron claro que no querían un cuento convencional. El objetivo era dirigirse a niños muy pequeños con un lenguaje comprensible y eficaz.

"A los niños hay que hablarles de manera muy directa", explica María Jesús. Frases cortas, pocos personajes y una historia concreta. Demasiados estímulos, señala la docente, dispersan su atención y dificultan la comprensión.

Cocó y el baile mágico

Cocó y el baile mágico Cedida

El trabajo se ha desarrollado desde Segovia, donde viven actualmente. Calvar ejerce como docente en un colegio de Ortigosa del Monte. Rodríguez, natural de Puebla de Sanabria, reside en Los Ángeles de San Rafael.

Ese contexto personal y profesional ha marcado el proyecto, que se dirige a niños de entre dos y seis años, una franja especialmente sensible al aprendizaje emocional.

'Cocó y el baile mágico' es el segundo título que publican juntas, aunque el primero con una editorial de Puebla de Sanabria. El cambio no fue casual, ya que Ester es sanabresa, la editorial pertenece a su hermana y está especializada en literatura juvenil, infantil y fantasía. La propuesta encajó desde el principio.

El valor diferencial del cuento está en su planteamiento. No se limita a explicar qué son las emociones. Busca enseñar a gestionarlas. "Hay muchos cuentos que explican qué es la tristeza, la frustración o el miedo, pero otra cosa es enseñar cómo gestionar esas emociones", señala Ester. Y ese precisamente es el espacio en el que entra el trabajo pedagógico de María Jesús.

Ambas citan como referencia conocida 'El monstruo de los colores', el best seller infantil por excelencia que ayuda a los pequeños de la casa a identificar sus emociones.

Pero su enfoque es distinto. "Nosotras damos un paso más", explican. El personaje del conejito Cocó acompaña al niño en situaciones cotidianas y le muestra cómo actuar ante la tristeza, el enfado o la alegría. No se trata solo de reconocer lo que se siente, sino de aprender a manejarlo.

Cocó es un personaje mágico, pero cumple una función muy concreta. Representa a padres, madres, abuelos, docentes o tutores. Adultos que acompañan, pero no sustituyen. "Es un apoyo", explican. La idea es que el niño piense en Cocó cuando se enfrente a una emoción y recuerde cómo gestionarla.

Un año de trabajo

El proceso de creación ha durado cerca de un año. Escribir, adaptar el lenguaje, revisar el enfoque pedagógico y editar el texto requiere tiempo. "Sacamos más o menos uno al año", indican. La dificultad no está solo en la creatividad, sino en adaptar cada historia a la mente infantil sin perder profundidad.

Las situaciones que inspiran los cuentos surgen del día a día. Del aula, del hogar y de la experiencia como madres y docentes. "Las emociones están en todas partes", explica María Jesús. Los niños viven cada situación de forma intensa. Lo que para un adulto es algo menor, para ellos puede ser "un mundo", recalca la docente.

La clave está en encontrar experiencias comunes. "Buscamos cosas que les pasen a todos los niños, de una forma u otra", explican. Solo así logran que se sientan identificados. Ese reconocimiento es el primer paso para trabajar la emoción y su gestión de manera eficaz.

El trabajo con una editorial pequeña no ha supuesto grandes diferencias en el proceso. La ilustradora es la misma, Aroa Álvarez, y los tiempos de edición se han mantenido. "El proceso ha sido igual", explican. La cercanía familiar ha añadido confianza, pero también "hay más exigencias", reconocen entre risas.

3.000 ejemplares

La primera edición consta de 3.000 ejemplares. La presentación, celebrada el pasado 19 de diciembre en el Museo Etnográfico de Castilla y León en Zamora confirmaba el interés del público.

Hubo niños que no pudieron entrar porque hubo aforo completo", explican y lo mismo ocurría al día siguiente en la Biblioteca de Zamora. La acogida ha sido más que positiva y los niños "estuvieron muy atentos a la lectura del libro", asegura Ester.

Aunque las presentaciones no se limitan a la lectura del cuento. María Jesús es la cuentacuentos y complementa la historia con un taller práctico centrado en la emoción trabajada. En este caso, la tristeza. La actividad permite que los niños interioricen el mensaje. "No es solo contar la historia, es cómo la cuentas y cómo llegas a ellos", explica.

El enfoque práctico facilita el aprendizaje. Los niños juegan, participan y asocian la emoción a una experiencia positiva. "Se lo pasan bien y lo interiorizan", señalan. Cuando la emoción aparece en su vida real, recuerdan a Cocó y aplican lo aprendido.

Tras este evidente éxito, el proyecto tiene continuidad y han firmado cinco títulos. El primero introducía el mundo de las emociones. Este segundo ya trabaja una emoción concreta a través de una historia.

Los próximos cuentos seguirán esa línea. Nuevas situaciones, nuevas emociones y el mismo personaje como hilo conductor. 'Cocó y el baile mágico' se encuentra actualmente en preventa. La distribución en librerías y plataformas digitales está prevista a partir del 20 de enero, aunque la preventa ya está activa.

Sin sobreproteger

El proyecto se inscribe en un contexto social donde la educación emocional ha ganado protagonismo en la sociedad y en la forma de criar a nuestros hijos.

Estas escritoras reconocen que antes no se prestaba tanta atención a la salud mental infantil. Pero que, ahora "desde muy pequeños es la base de su crecimiento", explica María Jesús.

Ambas rechazan la idea de evitar las emociones negativas porque consideran que la frustración, la rabia, el miedo, la tristeza y otras emociones forman parte del desarrollo. "No hay que impedir que las sientan", afirman.

El riesgo, señalan, es generar "una sobreprotección" que, al final, dificulte el aprendizaje de sus propias emociones. Su propuesta busca justo lo contrario: acompañar sin anular la experiencia emocional del niño.

"Intentamos evitar esa generación de cristal", explican. La clave está en enseñar a gestionar las emociones de forma adaptada a la edad. No se debe " tratar igual a un niño de tres años que a uno de ocho, sino ofrecer herramientas adecuadas a cada etapa".

María Jesús y Ester están muy atentas a lo que ocurre en el ámbito educativo y familiar y observan situaciones muy diversas. Para ellas, la educación en positivo está presente, pero requiere criterio objetivo y crítico.

"No está mal, pero hay que saber llevarlo", explican y aseguran que "acompañar no significa sobreproteger". Para ellas, el objetivo final es que el niño "aprenda a gestionarse por sí mismo".