José Rafael y sus tres hijos esperando el autobús en Trabazos

José Rafael y sus tres hijos esperando el autobús en Trabazos Cedida a EL ESPAÑOL Noticiascyl

Zamora

José Rafael, opositor venezolano en Zamora: "No pensamos volver, aún queda mucho por cambiar y estamos mejor aquí"

Las imágenes de la detención de Nicolás Maduro le generaron la sensación de "respirar tranquilos después de tanto tiempo".

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Hace justo un año que José Rafael Velásquez Reyes llegó al pequeño pueblo zamorano de Trabazos. Lo hizo a través del programa 'Mi pueblo acoge'. Una iniciativa pionera de la Diputación de Zamora en colaboración con la Fundación Talento58, que busca asentar población, principalmente latinoamericana, en los pueblos de la provincia.

Su vida no había sido sencilla hasta llegar a la comarca de Aliste. Venezolano de nacimiento e ingeniero mecánico de profesión, José Rafael abandonó su país en 2018 junto a su esposa, Inessa Paoly Montero Mora, y sus dos hijos mayores.

Lo hizo por sufrir "la violencia" al militar en la oposición del Gobierno de Nicolás Maduro, ahora detenido por Estados Unidos. "Me fueron cerrando puertas y estaba vetado", recuerda José Rafael. De ahí que tuviera que salir forzosamente de su amado país, primero hacia Perú, donde la familia buscó refugio durante varios años.

La estancia en Perú tampoco fue definitiva. José Rafael recuerda que los "tentáculos" del grupo criminal Tren de Aragua llegaron al país y comenzaron los problemas. "Empezó a haber mucha xenofobia contra los extranjeros y la delincuencia aumentó. Muchos venezolanos sufrimos las consecuencias", explica.

En 2023 tomó una nueva decisión. Viajó solo a España para intentar abrir camino. Llegó a Madrid, donde parte de su familia lo acogió, inició los trámites de asilo y buscó empleo. "Todo era precario, muy caro y muy estresante", resume sobre esa primera etapa.

Finalmente, en diciembre de 2024 llegó a Trabazos y durante los primeros meses vivió solo, alojado en una habitación, mientras trabajaba como obrero en la construcción y ahorraba para reagrupar a su familia. Con el apoyo de la fundación, del alcalde del pueblo y presidente de la Diputación Provincial, Javier Fáundez, y del propietario de la vivienda, encontró una casa más grande para poder traerlos.

En febrero de 2025, su esposa y sus tres hijos, Sebastián Antonio, de 14 años; Santiago Rafael, de 8; y Salvador José, de 4, llegaron a Zamora. "Fue el final de un calvario largo y doloroso", explica. Todos cuentan ya con NIE y tarjeta de familia numerosa, y su esposa también cuenta ya con el permiso de trabajo.

Además, la adaptación de los niños ha sido rápida. Estudian en Alcañices y utilizan el transporte escolar. "El mayor se adaptó enseguida al instituto. Ya tienen amigos de varios pueblos y dicen que no se piensan mover de Zamora", afirma.

De hecho, la incursión del ejército de los Estados Unidos en Caracas y la posterior detención de Nicolás Maduro y su esposa, le ha pillado en Tarragona, donde ha encontrado un nuevo empleo. Eso sí, vuelve a Trabazos semanalmente, recorriendo nada menos que 8 horas de viaje, porque su familia está "feliz" en el pequeño municipio fronterizo con Portugal.

El pasado sábado, la noticia que ha dado la vuelta al mundo le generó "miedo al ver los vídeos de los ataques que me enviaban amigos y familiares, pero después nos explicaron que eran puntos estratégicos".

Reconoce que la entrada de Estados Unidos en Venezuela le generó "una sensación de felicidad", aunque matiza que ahora toca esperar. "Hay que ver cómo camina la transición", afirma con cautela. Habla de ilusión, pero también de incertidumbre, por tratarse de un país extranjero con intereses propios.

Las imágenes de Nicolás Maduro detenido también le provocaron una reacción contenida. "No soy quien para juzgar a las personas", aclara, aunque reconoce que la ya icónica escena le generó "un respiro".

Tras años de represión, explica, la sensación fue la de poder "respirar tranquilos después de tanto tiempo", aunque insiste en que el proceso aún no ha terminado y que la cautela sigue siendo necesaria.

"No pienso todavía regresar a Venezuela"

José Rafael no comparte la euforia de quienes ya piensan en regresar. "Mi opinión personal es que yo no pienso todavía regresar a Venezuela", afirma.

Considera que queda "mucho por cambiar", más allá del control del petróleo, a José Rafael le preocupan otros asuntos como la educación, la sanidad y los servicios públicos, "que siguen muy lejos de estar bien".

"Eso toma tiempo", insiste. La situación de sus familiares en Venezuela sigue siendo de prudencia. Allí se encuentran sus padres y los de su esposa, que viven en la provincia de Falcón, alejada de Caracas. "Les decimos que salgan lo menos posible, solo para comprar artículos de primera necesidad, y que estén atentos a lo que pase estos días", explica.

Según relata, los supermercados y comercios funcionan con normalidad, aunque persisten problemas como la falta de gasolina y las colas para repostar. Las escenas de acopio, añade, se concentran sobre todo en la capital y su entorno, no tanto en provincias menos urbanas, como en las que residen sus familiares.

Mantiene contacto con otros venezolanos en España, muchos ya asentados y trabajando tras homologar sus títulos, especialmente médicos. "Todos dicen que no piensan volver todavía. Ya han hecho su vida aquí", comenta.

En su caso, la decisión está marcada especialmente por sus hijos. "Pienso en la educación, porque la que están recibiendo aquí no la van a tener allá, aunque mejore", afirma. Además, sus hijos dice, se sienten ya plenamente integrados. "No es que sean zamoranos, es que ya son alistanos", resume con una sonrisa.

Aun así, reconoce que el cambio político abre una puerta a algo que antes parecía imposible. "Da ilusión pensar que en un futuro podamos ir a visitar a nuestros padres o que ellos puedan venir a España", explica, tras años de duras trabas burocráticas para salir del país.

José Rafael confía en que Venezuela mejore y recuerda el periodo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, del que conoce los detalles por el testimonio de sus padres.

Señala que, incluso entonces, llegaron empresas estadounidenses, "se desarrolló la industria petrolera y se invirtió en grandes infraestructuras", lo que permitió un crecimiento del país pese al contexto político.

Y es que José Rafael sostiene que una de las claves del futuro del país será el control de sus recursos energéticos. Señala que, en su opinión, Venezuela "ya no tiene autoridad" sobre su petróleo y que existen convenios con China y Rusia.

Así que cree que el planteamiento de Estados Unidos pasa "por invertir y recuperar esa inversión" con la producción, para que parte de los beneficios lleguen de vuelta a los venezolanos.

José Rafael cree que su país "tiene muchos recursos para levantarse", señala, y expresa su deseo de que esos beneficios "sean para el pueblo".