Ainara y Eider en la nueva Pastelería Matizes de Valladolid.

Ainara y Eider en la nueva Pastelería Matizes de Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Valladolid

Ainara (29) y Eider (26), de un famoso restaurante a abrir una pastelería en Valladolid: “El cake más barato vale 1,80 €”

Cuentan también con postres de vitrina más elaborados que llegan a los 5 euros de precio. De momento, la apertura ha sido un éxito.

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Ainara Alonso Treceño y Eider Azofra González son dos jóvenes vallisoletanas de 29 y 26 años respectivamente que nacieron en Valladolid y que, en la actualidad, siguen viviendo en la ciudad del Pisuerga.

“Somos dos personas muy distintas, casi como el día y la noche. Polos opuestos en muchos aspectos. Sin embargo, precisamente esa diferencia es nuestra mayor fortaleza porque cuando trabajamos juntas nos compenetramos muy bien y sacamos adelante el trabajo con compromiso, ilusión y mucho esfuerzo”, asegura Ainara, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Ainara trabajó durante siente años en el famoso Restaurante Ambivium que se ubica en Peñafiel y que cuenta con una Estrella Michelin. Eider lo hizo durante dos años y medio. Ahí se conocieron.

Ainara es la propietaria y también quiere hacer una mención especial a su padre por toda su ayuda para que el proyecto nazca. Eider es parte muy importante y esencial del negocio.

Ahora, se han lanzado a la aventura de abrir una pastelería en la ciudad pucelana. Abrió sus puertas el pasado 18 de noviembre y, de momento, todo va viento en popa y a toda vela.

La amplia variedad de productos en la Pastelería Matizes.

La amplia variedad de productos en la Pastelería Matizes. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Sus vidas

La infancia de nuestras entrevistadas fue “muy normal”, apuntan. Como la de cualquier niño criado en Valladolid. Ninguna de las dos se habría imaginado entonces estar en el lugar que están hoy.

Ainara soñaba con dedicarse a algo relacionado con la administración y la gestión, mientras que Eider se veía en un futuro vinculado a la biología, especialmente a todo lo relacionado con los animales, ya fuera veterinaria o biología marina.

“Comencé a tener contacto con la hostelería desde muy joven, ya que mis padres tenían un bar. Aunque desde el principio me atraía especialmente el mundo de la pastelería, en ese momento pensaba que no tenía suficientes salidas laborales”, apunta Ainara.

Por eso decidió estudiar el Grado Superior de Dirección de Cocina, con la idea de labrarse “un futuro profesional estable” y, más adelante, “especializarse en pastelería”. Con el paso de los años se dio cuenta de que “la pastelería es un ámbito con muchas salidas profesionales y muy valorado dentro del sector”, explica.

“Durante el primer año de estudios realicé mis primeras prácticas en el Parador de Jávea, en Alicante. En el segundo desarrollé mis segundas prácticas, que además fueron las primeras prácticas duales de larga duración realizadas en Castilla y León, con una duración de nueve meses, en Ambivium”, añade.

Tras finalizar este periodo, Ainara se incorporó al equipo del famoso restaurante de forma continuada. Lo hizo como ayudante de pastelería y creciendo, poco a poco, hasta convertirse en jefa de pastelería. También fue segunda de cocina. En total, estuvo en el restaurante ubicado en Peñafiel un total de siete años.

Eider, por su parte, tras cursar el Bachillerato de Ciencias se dio cuenta de que “no era el camino que más le atraía” por lo que decidió “estudiar un Grado Medio de Cocina”. Sus prácticas coincidieron con la pandemia por lo que no pudo completarlas de forma presencial en ningún establecimiento hostelero.

“Ante esta situación decidí continuar mi formación y cursar el Grado Superior de Dirección de Cocina para poder tener una experiencia real en el mundo laboral. Al finalizar, realicé mis prácticas duales en Ambivium, donde conocí a Ainara. Durante ese periodo me formé en el ámbito de la cocina salada, pero una vez incorporada al equipo solicité pasar a la sección de pastelería para seguir formándome en el área que más me atraía. Allí trabajé junto a Ainara durante dos años y medio”, añade.

Este fue el germen de la Pastelería Matizes.

La idea de Matizes

“Tras varios años de experiencia, sentí la necesidad de volver a estar cerca de mi familia y de alejarme, en cierta medida, de la alta hostelería y del ritmo exigente del mundo de la restauración, buscando unos horarios más compatibles con mi vida personal. Fue entonces cuando retomé una idea que llevaba tiempo rondándome la cabeza: crear un pequeño obrador y compaginar la pastelería y mi vida personal”, asegura Ainara.

Al principio, el proyecto no tenía una forma definida ni un nombre concreto, pero las dos jóvenes tenían muy claro que querían ofrecer un producto de calidad, cuidado al detalle y visualmente atractivo.

Comenzaron a buscar un local y, con el paso del tiempo, apostaron por combinar un buen pastel con el mejor café con lo que fue tomando forma la Pastelería Matizes.

“El nombre surgió una tarde, entre amigas, durante una sesión de brainstorming, en la que nos preguntamos qué era lo que realmente definía nuestra pastelería. La respuesta fue clara: los matices. Matices en los sabores, en las texturas y en la decoración de cada pastel”, asegura Eider.

La apertura

La idea comenzó a tomar forma en enero. En marzo encontramos un local que nos gustaba, pero no fue posible llegar a un acuerdo. Finalmente, en junio firmamos el contrato del local actual y comenzaron las obras”, explica Ainara.

Una reforma que se alargó más de lo previsto. El 18 de noviembre pudieron, finalmente, abrir al público su nuevo negocio que se ubica en la calle Colón número 6, en la esquina con Cárcel Corona.

El espacio dispone de unos 40 metros cuadrados destinados a la atención al cliente y un obrador de aproximadamente 20 metros cuadrados donde realizan todas las elaboraciones.

En la actualidad trabajan las dos en el lugar. Ainara es la creadora y jefa de la pastelería y Eider trabaja junto a ella, tanto en el obrador como atendiendo en barra a los clientes.

Los dulces de la Pastelería Matizes en Valladolid.

Los dulces de la Pastelería Matizes en Valladolid. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su producto y el futuro

Nuestra especialidad son los postres de vitrina individuales. Además, ofrecemos una variedad de cakes, tartas de queso y bollería hojaldrada”, explica Eider.

A lo que Ainara añade que “como complemento” cuentan con “café de especialidad, te chai y matcha para poder ofrecer a los clientes una experiencia completa”.

El cake más barato vale 1,80 euros. Los precios van hasta los 5 euros del postre de vitrina más elaborado”, añade Eider.

Café y dulce de la Pastelería Matizes.

Café y dulce de la Pastelería Matizes. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Ambas señalan que llevan algo más de un mes de aventura y que, de momento, la cosa “marcha bien” porque “la acogida ha sido muy buena desde el primer momento”.

“De cara al futuro, nuestro deseo es seguir manteniendo esta buena respuesta y, con el tiempo, poder ampliar tanto el obrador como el local para continuar haciendo llegar nuestras elaboraciones al mayor número de personas posible”, finalizan las dos jóvenes amigas.

Ojalá que así sea.