Nicolás Maduro y Donald Trump

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Valladolid

Esperanza e incertidumbre entre los venezolanos en CyL tras la captura de Maduro: "Creemos en la transición"

La operación militar ejecutada por el Ejército de Estados Unidos en Venezuela ha sido recibida con alivio y esperanza por parte de los ciudadanos venezolanos, pero también con cautela ante la incertidumbre que se abre ahora en el país.

Más información: María Marques, venezolana residente en León: “Estamos en espera, con la sensación de que casi gritamos libertad”

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El tablero político internacional ha dado un giro este sábado tras el ataque de EEUU a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, un conflicto que resuena con fuerza en las calles de Castilla y León.

La Asociación de Venezolanos en Valladolid, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, primeramente han expresado que comparten "la distancia física de nuestro país, pero no la emocional" y que siguen con atención y preocupación la situación de Venezuela, "marcada por una crisis prolongada que afecta a nuestras familias, amigos y raíces".

Desde aquí, aseguran, conviven con la nostalgia y la incertidumbre de lo que está sucediendo, y creen "fielmente en la transición y la democracia, al mismo tiempo, con la esperanza de un cambio que nos permita reencontrarnos en un país en libertad, democracia y bienestar", aseguran.

Los venezolanos residentes en Valladolid subrayan que mientras tanto, "mantenemos viva nuestra identidad, apoyándonos como comunidad y alzando la voz, aun lejos, por el futuro de Venezuela", según han indicado a este medio.

Por otra parte, en declaraciones a Ical de la presidenta del colectivo, Julianny Duran, puntualizó que los bombardeos han tenido como objetivo los cuarteles militares en los que “trabaja el Cártel de los Soles que ampara el narcogobierno de Maduro”, a la vez que se mostró esperanzada de que este ataque sea el principio del fin de los más de 25 años de dictadura que lleva soportando el pueblo venezolano.

Asimismo, reclamaron a la comunidad internacional que se sume al Gobierno de Donald Trump en su presión para que el país pueda recuperar la democracia y la libertad. “Es un regalo anticipado de Reyes”, indicaron.

Al mismo tiempo, Duran se mostró convencida de que este tipo de ataques es la única forma de devolver la libertad y la democracia a Venezuela, “dado que esta dictadura, como se ha demostrado con las continuas manipulaciones electorales por parte de Chávez y Maduro, no se va a acabar negociando”.

A su vez, también reclamó a la Comunidad Internacional que deje de hacer la “vista gorda” y que tenga el “valor” de Estados Unidos para presionar y trabajar con en el objetivo de que la democracia “verdadera” regrese a Venezuela.

En este sentido, Fraccy López, representante también de la directiva de la Asociación de Venezolanos en Valladolid, reclama al Gobierno de España que abandone su “tibieza” y se posicione con firmeza contra un “régimen dictatorial que ha provocado una terrible crisis humanitaria en Venezuela”.

Así, también criticó que no es de recibo que el Gobierno de España envíe al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a “intentar blanquear la dictadura”.

Fraccy López aseguró que el ataque de EEUU es un “regalo anticipado de Reyes” y lamentó que tras demostrarse la manipulación del Gobierno de Maduro en las elecciones de 2024, “los recursos democráticos se han agotado”.

Mientras tanto, Julianny Duran mostraba su optimismo de cara al regreso de la democracia tras este “golpe sobre la mesa” de Estados Unidos y afirmó que “no sé ni cómo y cuándo, pero estoy segura que Venezuela, tarde o temprano, volverá a ser un país libre”.

Además, puntualizó que la concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado ha sido como un “altavoz para decirle al mundo que deje de estar ciego y escuche los gritos de auxilio del pueblo venezolano”.

Desde la llegada al poder de Hugo Chávez y la continuación de Nicolás Maduro, más de 8,3 millones de venezolanos han abandonado el país, de los que casi 4.000 viven en Valladolid.

Emoción contenida en Salamanca

La madrugada de bombardeos en Caracas y el anuncio de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos han sido recibidos con una mezcla de alivio, emoción contenida y prudencia entre los venezolanos residentes en Salamanca, muchos de ellos con familiares directos en el país y décadas de oposición al régimen chavista.

Alejandro Amaral, uno de los coordinadores de la Asociación de Venezolanos en Salamanca, reconoce a Ical que el momento es “profundamente feliz”, aunque marcado por sentimientos encontrados. “No buscamos la violencia ni la muerte, pero lo que ha ocurrido hoy es el reconocimiento de que nuestro voto no se perdió”, relatan a Vicente Ladislao de la agencia ICAL, tras recordar que lleva casi 28 años resistiendo un régimen que, a su juicio, ignoró de forma sistemática la voluntad popular mediante procesos electorales fraudulentos.

Para Amaral, la caída de Maduro supone el inicio de un camino largamente esperado hacia la democracia. “Cuando se infringe la ley, hay que corregir, y si no se corrige por voluntad propia, alguien tiene que obligar a hacerlo”, señala, al tiempo que subraya que el pueblo venezolano ha resistido durante décadas “sin armas, sin alimentos y sin apoyo”, mientras millones de ciudadanos se veían forzados al exilio.

Desde Salamanca, donde reside de forma permanente, Amaral confiesa que la alegría convive con la inquietud por lo que pueda ocurrir en las próximas horas. “Sabemos que pueden venir días difíciles, con fallos de electricidad, agua o alimentos”, explica, al tiempo que recuerda que gran parte de su familia sigue en Venezuela. Aun así, insiste en que “cualquier escenario será mejor que lo que hemos vivido”.

Alejandro deja claro su máximo deseo una vez que el dictador, Nicolás Maduro, ha sido capturado por el ejército de los Estados Unidos. "Hacemos un llamado a las Fuerzas Armadas Venezolanas a que colaboren en la transición para incorporar al presidente legítimo, al Gobierno de Venezuela, que es Edmundo González Urrutia, y a la vicepresidenta María Corina Machado. Ese debe ser el papel que le queda a las Fuerzas Armadas ya que durante tantos años nos han fallado como institución. Ha sido una institución fallida protegiendo a un tirano primero y a otro tirano después, y haciéndonos una colonia de Cuba, de Hezbolá, de Irán y de China.

Un sentimiento similar expresa Nelson Montenegro, también coordinador del colectivo venezolano en la ciudad, quien admite que la noticia les tomó por sorpresa pese a las semanas de creciente tensión. “Fue una alegría inmensa para los venezolanos en el exterior cuando supimos que el narcodictador ya no estaba en Venezuela”, afirma, aunque advierte de que la situación sigue siendo incierta.

Montenegro ha podido hablar en las últimas horas con sus padres, que residen en el estado de Carabobo, y describe un clima de “contento, pero en suspenso”. “En Caracas hay alarma y algunos seguidores del régimen están intentando alborotar las calles. No sabemos qué puede pasar”, explica, consciente de que la estructura chavista sigue presente pese a la caída de su principal líder.

Ambos coinciden en que el momento actual exige responsabilidad y una transición ordenada. Desde Salamanca, la comunidad venezolana permanece pendiente de las noticias y prepara movilizaciones para expresar su apoyo a un cambio político que consideran histórico, sin perder de vista la fragilidad de las horas que vive su país. “Seguimos luchando”, resume Amaral, “porque esto solo se habrá acabado cuando Venezuela vuelva definitivamente a la democracia”.

Esperanza en Burgos

La noticia del arresto de Nicolás Maduro tras la operación militar ejecutada esta madrugada por el Ejército de Estados Unidos en Venezuela fue recibida con alivio y esperanza por parte de algunos ciudadanos venezolanos residentes en Burgos, aunque también con cautela ante la incertidumbre que se abre ahora en el país.

Es el caso de Gustavo, venezolano afincado en España desde hace más de 25 años y residente actualmente en Burgos, quien reconoce que la primera reacción fue una mezcla de preocupación y esperanza tras conocer los hechos a primera hora de la mañana. Según relata, fue su mujer quien le despertó y ambos siguieron la información en directo por televisión. “Llevamos más de dos décadas esperando a que esto suceda”, explica a Ical, aunque admite que la inquietud persiste por la situación de familiares que aún residen en Caracas.

Gustavo pudo contactar con ellos a lo largo de la mañana a través de aplicaciones de mensajería y asegura que, tras ese primer intercambio, logró tranquilizarse. A medida que avanzaban las horas, señala, el sentimiento de alivio fue ganando terreno. “Es una sensación de liberación”, afirma, una percepción que, a su juicio, es mayoritaria entre los venezolanos que viven fuera del país. “La gran mayoría salió de Venezuela por falta de oportunidades o por miedo. Para muchos, esto se vive como una luz al final del túnel”, añade, aunque subraya que la tranquilidad no será plena “hasta que no se desmantele por completo el régimen”.

Desde el interior del país, explica que sus familiares describen las primeras horas tras los ataques como momentos de shock, especialmente en zonas cercanas a instalaciones militares. “No es habitual despertarse con explosiones cerca, aunque en los últimos meses existía la sensación de que algo así podía ocurrir”, indica. A su juicio, la población afronta ahora la situación con preocupación, pero también con expectativas sobre un posible cambio político.

En cuanto a la reacción del Gobierno venezolano, considera que es “la previsible”, apelando a organismos e instituciones internacionales. No obstante, apunta que, desde la perspectiva de quienes han sufrido el régimen, ese debate queda en un segundo plano. “Desde fuera se puede entender como una vulneración de la soberanía, pero quienes lo hemos vivido de cerca lo vemos de otra manera”, añade, y apunta a la posibilidad de que la salida de Maduro haya sido fruto de una negociación previa con Washington.

Respecto a la respuesta de la población civil, Gustavo cree que predominará la prudencia. Aunque se han registrado celebraciones puntuales, no espera una movilización inmediata en las calles. “Hay miedo y cautela. La gente va a esperar a ver qué ocurre en las próximas horas y cuál es la posición que adopten las Fuerzas Armadas”, concluye.

El seguimiento de los acontecimientos también se refleja en los grupos de mensajería que mantienen venezolanos repartidos por distintos países. En estos chats, según relata Gustavo, existe un clima de alivio y celebración contenida desde primera hora del día, con mensajes que interpretan el arresto del presidente como un posible punto de inflexión tras años de espera.

Gritos de libertad en León

“Vamos agarrando la calma, estamos en espera, con la sensación de que casi gritamos libertad, la que ansiamos desde hace 26 años, cuando se vio el camino que llevaba Venezuela”. Con prudencia y pendiente de cómo se suceden los acontecimientos, María Marques, residente en León desde hace varios años, permanece pendiente de las informaciones que le traslada su familia desde el país caribeño, después de los ataques aéreos registrados la pasada madrugada en varios lugares y de que el presidente norteamericano anunciase la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Parte de sus seres queridos reside detrás del Palacio de Miraflores. “Ahí no hubo bombardeo y me informan que está todo en calma” afirmó en declaraciones a Ical. “Han llamado para que la gente salga y no van a salir, porque no están con el régimen”, añadió.