Juan Carlos Clemente Ortega en su carrusel de la Plaza Mayor
Juan Carlos (37) y la histórica empresa que enamora a Valladolid por Navidad con su carrusel: "Aquí soy un niño más"
José Ortega, vallisoletano de nacimiento, conseguía, a través de una subasta en 1932, una rueda de caballitos de Estados Unidos. Carruseles Ortega sigue girando, tres generaciones después, por todo el país.
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La Navidad no sería igual en Valladolid sin el carrusel que se encuentra ubicado en la Plaza Mayor. Comenzó a girar, un año más, el pasado 27 de noviembre, coincidiendo con el tradicional encendido navideño de la ciudad del Pisuerga y estará en el lugar hasta el próximo 1 de marzo de 2026.
Los más pequeños de la ciudad no conciben una Navidad sin el carrusel y los forasteros se sorprenden, tras recorrer las calles de Valladolid iluminadas y ver el tiovivo, que es una parada obligada para montar y sacarse las fotos típicas que son publicadas posteriormente en redes sociales, con orgullo.
Juan Carlos Clemente Ortega, vallisoletano de 37 años, es el que hace girar el mítico carrusel. Junto a sus padres, Pilar y Juan Carlos, dirige la empresa Carruseles Ortega. También echa una mano la hermana de nuestro entrevistado, Leyre María. Un negocio familiar que antes estaba en las manos de su abuelo, Luis Ortega, y que perteneció, hace más de cien años, a su bisabuelo, José Ortega.
Juan Carlos, nuestro entrevistado, pertenece a la cuarta generación de esta saga de feriantes. Su infancia no fue sencilla, pero, ahora, no concibe su vida sin el carrusel y sin dar esa felicidad a los niños que hasta el lugar se acercan.
“El tiovivo que vemos en Valladolid no tiene nada que ver con que consiguió mi bisabuelo José en 1932. Ese año se subastaron dos carruseles, el que se adjudicó mi bisabuelo Pepe, con tres filas de caballitos de madera tallada y otro denominado ‘La reina’ que creemos que ha ido a parar a Estados Unidos, aunque no estamos seguros”, explica.
Añade que el que se ha instalado este año es “un carrusel clásico inspirado en Julio Verne y caracterizado por figuras como el avión, el submarino o el cohete”, apunta.
Una infancia dura
Juan Carlos Clemente Ortega es un joven de 37 años nacido en Valladolid, graduado en Criminología y Seguridad y que en la actualidad está cursando el tercer curso de Derecho. Amante del deporte, está al mando de la empresa Carruseles Ortega, junto a sus padres, en la actualidad.
“Me considero una persona divertida, familiar y a la que le encanta la Navidad y los niños. Me gusta estar con los pequeños y divertirme. Aquí soy un niño más en Navidad”, explica en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Nacido en Valladolid, como el resto de su familia, desde los tres a los 17 años estuvo estudiando en Plasencia (Extremadura) hasta que volvió a la ciudad del Pisuerga para estudiar su carrera de Criminología. Siempre ha intentado echar una mano a sus padres con la empresa en todo lo que ha podido, a lo largo de toda la historia del negocio familiar.
“Mi infancia fue complicada. No como la de cualquier niño. Mis padres se dedicaban a la feria e iban de ciudad en ciudad. Apenas podía verlos a lo largo del año. Empezaban en abril y acababan en diciembre”, asegura nuestro entrevistado.
Después se marchaba con ellos, cuando tenía vacaciones, para continuar con su trabajo por Talavera de la Reina, Cáceres, Burgos, Santander, Torrelavega, Bilbao, Zaragoza, Castellón o Valencia, entre otras ciudades. Con el paso del tiempo la empresa ha ido dejando el trabajo en las ferias para centrarse en la explotación de los carruseles en plazas.
“Fue complicado. He pasado muchos cumpleaños sin mis padres. Eso sí, nunca me ha faltado el cariño de mi abuela, con la que me he criado y del resto de mi familia. El alzhéimer se llevó a mi abuela, pero me gustaría que ella viera todo lo que he conseguido en este tiempo”, añade.
Juan Carlos quería ser policía. De hecho, hasta bien poco ha estado opositando para ello. Sin embargo, una enfermedad excluyente para entrar en el cuerpo ha hecho que se centre, más aún, en la empresa familiar de Carruseles Ortega.
“Lo he mamado desde pequeño. Ahora, no concibo mi vida sin el carrusel y sin el tiovivo. Sin esos timbres, movimientos y viajes que han marcado mi vida a lo largo de todos estos años”, afirma nuestro protagonista.
La historia
“El carrusel que está instalado en la Plaza Mayor puede llevar con nosotros unos 15 años. Es una réplica de los de 1900. El carrusel inicial, el que instalamos durante las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo, lleva con la familia más de 120 años. Es el más antiguo”, explica Juan Carlos.
La primera vez que el carrusel se instaló en el corazón de la ciudad del Pisuerga fue “hace unos 27 años”. “Recuerdo que estaba de alcalde Javier León de la Riva y, desde ese año, no hemos fallado ninguna Navidad. Teníamos claro que nuestra presencia aquí iba a ser duradera y, ojalá, que estemos mucho tiempo más”, apunta.
Imagen del carrusel de la Plaza Mayor de Valladolid
“El primer tiovivo que adquiere la familia viene de mi bisabuelo. Es el que se instala en el recinto ferial en septiembre, en las fiestas. Pasó a mi abuelo y de mi abuelo a mis padres que ampliaron la flota para adquirir otros dos carruseles de doble piso. Uno clásico, de 1900, que se instaló el pasado año en Valladolid y el inspirado en Julio Verne, que es el que se ha montado este año que lleva con nosotros 15 años”, añade nuestro protagonista.
Explica que el instalado en la Plaza Mayor “es una réplica de los carruseles de 1900” con “caballos de poliéster” en un tiovivo que “es un referente en Navidad” desde que empieza su instalación allá por el mes de noviembre.
Felicidad
“Cuando hablo del carrusel, lo hago de la familia. Se habla de Carruseles Ortega. De una familia que lleva ejerciendo esta actividad de carruseles y tiovivos durante más de cien años”, afirma Juan Carlos, que da las gracias al Ayuntamiento de Valladolid por todas las facilidades que les conceden para instalar su atracción.
El precio para montar es de 2,50 euros por niño y sus padres pueden montar gratis por la seguridad de los pequeños. También los mayores disfrutan viendo a sus hijos girar en esta atracción de la Navidad en Valladolid.
La empresa cuenta con dos trabajadores fijos y otros temporales, dependiendo de la localidad por la que vayan y el trabajo que tengan. Durante esta Navidad estarán en Valencia, Ciudad Real y Valladolid. En la ciudad del Pisuerga hasta el 1 de marzo de 2026.
“Sabemos que cuando llega el carrusel a la Plaza Mayor de Valladolid es el inicio de algo bonito, de una campaña de felicidad, de luces y de sonrisas de los niños. Los clientes nos lo hacen ver y se alegran por nosotros de que, un año más, estemos presentes en el corazón de la ciudad”, añade Juan Carlos.
El vallisoletano no duda en afirmar que “está feliz” con la marcha del negocio y ve el futuro “de forma positiva” por el “auge y la aceptación que están teniendo en muchos municipios”.
“Nuestro deseo es que todo siga igual. Nos va bien, no nos podemos quejar. Queremos continuar ejerciendo nuestra labor y trabajo de la misma manera. Creo que lo estamos haciendo bien y los clientes se dan cuenta”, finaliza.
Juan Carlos y Carruseles Ortega quieren seguir dando felicidad por Navidad, muchos años más, en Valladolid.