María de Diego Martínez, alcaldesa de Vega de Ruiponce y madre primeriza
María (29 años), alcaldesa de un pueblo de 81 habitantes y madre primeriza: "El Ayuntamiento me exige más que mi hija"
A pesar de no llegar a la treintena, en estos dos últimos años ha visto cómo su vida y la de su pareja, teniente de alcalde del pueblo de al lado, ha cambiado por completo.
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María de Diego Martínez (24-9-1996, Valladolid) apenas tiene 29 años, pero su vida ha cambiado radicalmente desde mayo de 2023. Primero se convirtió en la alcaldesa más joven del PSOE en la provincia de Valladolid. Concretamente, de Vega de Ruiponce. Y después, desde hace poco más de seis meses, ha sido madre primeriza.
Junto a su pareja, Rafael de Santiago, teniente de alcalde del pueblo de al lado, Villagómez la Nueva, afrontarán la segunda mitad de la legislatura con el chute de energía que les da su hija Lara. A pesar de ser un pueblo de solo 81 habitantes, en lo que se conoce como España vaciada, esto no está exento de que haya muchas cosas por hacer en su municipio. "El Ayuntamiento me exige más que mi hija", apunta entre bromas.
La pequeña Lara no llegó por casualidad, sino que fue buscada por María y Rafa. Y "afortunadamente fue bastante rápido". Al principio, cuando la alcaldesa de Vega de Ruiponce se quedó embarazada fue un "shock" ante la incertidumbre de cómo iba a gestionar todo, pero todo transcurrió "bien".
"Se vinieron mis padres a ayudarnos y ha sido un poco más cómodo porque si no, con los medios que hay aquí, sería imposible y como mi pareja es agricultor nos pilló en plena época de mayor trabajo y hubiera estado sin ayuda", recuerda.
Cuando nació su hija, María se cogió la baja en su trabajo como auxiliar administrativa en una asesoría de Sahagún (León), pueblo cercano a Vega de Ruiponce, y después pasó a una excedencia que terminará ahora en el mes de enero. Mientras tanto, ha seguido al pie del cañón en el Ayuntamiento de Vega de Ruiponce.
"No tengo horario. Lo principal para mí es la maternidad y según los horarios de la secretaria y el auxiliar voy intentando amoldarme para ir aunque sea con la niña. Ahora ha empezado la guardería y es más fácil, pero antes iba y si no todo vía telemática porque afortunadamente lo podemos hacer", relata.
Esta etapa, María admite que está siendo "dura" y afirma que está valorando no volver a presentarse en 2027 a la Alcaldía, más ahora que Lara centra la mayor parte de su atención. No obstante, esto no quita que entre sus objetivos para lo que queda de legislatura esté "cambiar todo lo antiguo que hay en el pueblo".
"Todavía tenemos tuberías de hace un montón de años. Mi principal objetivo es arreglar todo lo que está mal y dejar al pueblo más o menos decente después de 30 años sin hacer nada", resalta.
Hasta ahora, asegura que se han "hecho muchas más cosas que anteriormente otros alcaldes" como impulsar mejoras de accesibilidad, asfaltar caminos, cambio de luminarias por unas nuevas que suponen un menor coste de luz para el Ayuntamiento, o arreglos de fugas, entre otras cuestiones.
También se ha arreglado el parque para que los niños puedan disfrutar y "todavía más cosas que vamos a seguir haciendo porque la verdad que tenemos unas muy buenas subvenciones, aunque a veces van un poco lentas hasta que se aprueban", asegura. "Los planes provinciales, por desgracia, aunque nos dotan de mucho dinero, van demasiado lentos", precisa.
Sobre la vida en la España vaciada, la alcaldesa avanza que se están pensando ella y su pareja en volver a vivir en Valladolid una vez acabe la legislatura, aunque esta es una decisión que todavía no han tomado al 100%.
Esto se debe a que "dependemos del coche" para casi cualquier cosa y esto es un hándicap negativo para ellos ahora que tienen una niña. "Hasta que haga los 3 años nos toca llevarla a la guardería en coche y eso que hemos tenido la suerte de que nos ha tocado en Villada y me pilla de paso para ir a trabajar", relata.
No será hasta que cumpla dicha edad cuando podrán optar a un servicio de autocar que la lleve hasta el colegio de Villalón. Y todo ello además teniendo en cuenta que con Rafael, siendo agricultor, "la conciliación es casi imposible, inviable".
"Aunque Rafael tenga que ir y venir a trabajar, creo que para la niña hay más servicios (en Valladolid), comodidad de no estar todo el día con el coche y desgraciadamente estos pueblos tienen fin, solo para desconectar en verano y para los que trabajan en el campo", lamenta.
De acabar tomando esta decisión, asegura que será una decisión que les da "muchísima pena". En cualquier caso, de su labor como alcaldesa y su estancia en el pueblo se va a llevar para siempre el "poder hacer cosas" por los vecinos e "intentar arreglar el pueblo".
"Poder ver que salgo a la calle y veo porque hay luces, que en el parque pueden jugar los niños, las fiestas que se han mejorado un montón y ver que a la gente le apetece venir al pueblo", destaca sobre lo que más le ha llenado hasta ahora.
Sobre la maternidad, garantiza que "no hay nada malo", más allá de lo que supone el "cambio de vida" y que es un "golpe de realidad". Por otro lado, a nivel positivo destaca que "son muchas cosas" y que "es lo mejor que le puede pasar a alguien".
Y así es la vida de una 'rara avis' en el mundo de la España vaciada siendo joven, alcaldesa y progenitora de una pequeña de seis meses. "Ser madre es maravilloso", zanja María de Diego.