El catedrático de Histología de la USAL, Manuel S. Malmierca, junto a  Sara Cacciato (en videoconferencia)  y Ana Belén Lao Rodríguez, del Grupo de Investigación de Audición y Cognición Auditiva del INCYL

El catedrático de Histología de la USAL, Manuel S. Malmierca, junto a Sara Cacciato (en videoconferencia) y Ana Belén Lao Rodríguez, del Grupo de Investigación de Audición y Cognición Auditiva del INCYL

Salamanca

El sexo y la edad cambian la forma de oír en el autismo, según un innovador estudio de la Universidad de Salamanca

Investigadores de la USAL utilizan la Teoría de la Codificación Predictiva para entender la percepción auditiva en personas con TEA.

Más información: La bella planta que científicos de Salamanca estudian para crear fármacos contra parásitos mortales

Publicada

La Universidad de Salamanca ha publicado un estudio que revisa el sexo biológico y la edad como factores clave en los procesos sensoriales de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El trabajo, dirigido por el catedrático Manuel S. Malmierca y desarrollado por el Grupo de Audición y Cognición Auditiva del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL), se apoya en la Teoría de la Codificación Predictiva para analizar cómo funciona el sistema nervioso.

El autismo se caracteriza por conductas sociales atípicas e intereses restringidos, así como por un procesamiento sensorial divergente que afecta la percepción y la respuesta al entorno.

Manuel S. Malmierca dirige el grupo de investigación que también forma parte de la Unidad de Excelencia  iBRAINS-INCYL

Manuel S. Malmierca dirige el grupo de investigación que también forma parte de la Unidad de Excelencia iBRAINS-INCYL

En este contexto, los comportamientos inusuales basados en los sentidos, especialmente en el dominio auditivo, se incluyen como criterios de diagnóstico.

La hipersensibilidad a ciertos sonidos dificulta a las personas con TEA la extracción de regularidades ambientales y la reacción ante estímulos novedosos.

El trabajo publicado en PLOS Biology introduce dos elementos novedosos. Primero, considera la variabilidad relacionada con el sexo y la edad como factores condicionantes del procesamiento sensorial.

Segundo, se basa en la Teoría de la Codificación Predictiva, que explica cómo el cerebro anticipa activamente los sonidos y ajusta sus respuestas para procesar información compleja, ahorrar recursos neuronales y aprender regularidades del entorno.

Malmierca señala que esta perspectiva permite entender cómo las áreas superiores del sistema auditivo guían a las inferiores para responder únicamente a estímulos inesperados y ahorrar recursos.

Los investigadores destacan tres procesos clave en la generación de predicciones auditivas: la supresión por repetición (IRS), que reduce la respuesta neuronal ante estímulos regulares; el error de predicción (iPE), activación adicional ante estímulos inesperados; y el índice global (iMM), que combina ambos mecanismos.

En personas con TEA, estos procesos muestran menor flexibilidad, lo que genera mayor sensibilidad a lo inesperado y preferencia por rutinas estables, explica Ana Belén Lao Rodríguez, coautora del estudio.

La edad y el sexo biológico resultan factores determinantes. Sara Cacciato, cuya tesis doctoral sentó las bases del trabajo, subraya la carencia de perspectiva de género en investigaciones previas.

Detalle de la aparatología empleada en el trabajo de investigación

Detalle de la aparatología empleada en el trabajo de investigación

Los estudios en modelos animales han mostrado que las mujeres con TEA pueden enmascarar más los síntomas, complicando su diagnóstico.

Esta evidencia respalda la necesidad de incorporar estas variables para entender la heterogeneidad clínica y sensorial del autismo.

En el laboratorio del INCYL, los investigadores emplearon un modelo de exposición prenatal al ácido valproico, asociado a mayor riesgo de autismo.

Observaron cómo ratas macho y hembra, en adolescencia y adultez, procesan sonidos regulares e inesperados. Los resultados muestran alteraciones dependientes de sexo y edad: hembras adultas presentaron un iMM aumentado, mientras machos y hembras adolescentes mostraron un iMM reducido.

Estos hallazgos indican diferencias en la capacidad de adaptación a sonidos repetitivos y respuesta a novedades auditivas.

El estudio demuestra la importancia de los mecanismos subcorticales de codificación predictiva y establece que sexo y edad son factores cruciales para comprender la heterogeneidad sensorial en TEA.

El siguiente paso del grupo será replicar el estudio en la corteza cerebral, buscando entender cómo se transforma el procesamiento auditivo entre áreas subcorticales y corticales.

Los investigadores destacan la dimensión humana de la investigación, que puede contribuir al bienestar de las personas con TEA y sus familias.

El Grupo de Audición y Cognición Auditiva forma parte de la Unidad de Excelencia iBRAINS-INCYL, que impulsa liderazgo científico, transferencia y aplicación práctica del conocimiento.

Cofinanciada por la Junta de Castilla y León y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), esta unidad combina neurociencia cognitiva, auditiva, celular y traslacional, promoviendo innovación y excelencia en investigación aplicada.