El territorio de frontera está lleno de restos arqueológicos y huellas de un pasado que, en alguna ocasión como es el caso del yacimiento de Siega Verde-Valle del Côa, se remonta a 20.000 años atrás. Pero más cerca en la historia, concretamente en la época de la dominación romana, la Lusitania fue uno de los territorios más importantes del Imperio romano en Hispania. Y, de esa época, procede uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la geografía salmantina. Concretamente la Villa Roma de Saelices que procede, según los arqueólogos de los siglos I a III de nuestra era.

La casualidad es parte esencial en la arqueología, porque así fue como se descubre la Villa Romana, al realizarse las excavaciones para construir los cimientos de una vivienda en la calle del Palomar, en el denominado barrio de El Polvorín, en la margen derecha del Arroyo Grande, en Saelices el Chico, dentro de la comarca de Ciudad Rodrigo y, como tal, territorio de frontera. Con las obras de cimentación aparecieron restos constructivos de una vivienda, como fueron dos basas de columas de piedra arenisca.

Pero no será hasta 1995 cuando se inician los trabajos de excavación arqueológica ya bajo un proyecto. Es que, tal como se adujo en aquellos inicios, los hallazgos demostraron la importancia de esta villa, que contenía un pavimento musivo de decoración geométrica y, además, una estructura semicircular con banco corrido muy singular. Así, fue declarado por la Junta de Castilla y León Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en 1997. Concluyendo con ellos la primera fase de excavación.

Aparece el mito clásico de Belerofonte matando a la Quimera

En 2005 es cuando se realizan los trabajos más importantes de la excavación arqueológica, dentro de la segunda fase. En los mismos se descubre la totalidad del mosaico en el que se representa el mito clásico de Belerofonte matando a la Quimera. Dando origen a unos de los mosaicos romanos más interesantes en Castilla y León y, de paso, poniendo en valor la importancia de este yacimiento. Ya que, tres años después, en otra excavación queda al descubierto construcciones de una ocupación seguida desde la época romana, posiblemente el siglo I, hasta la baja edad media.

La Quimera, hija de Tifón y de Equidna, era un monstruo de tres cabezas que asolaba las tierras de Asia Menor. Su cuerpo era el de un león al igual que su cabeza principal. Del lomo le salía una segunda cabeza de cabra o macho cabrío y finalmente la cola era una larga serpiente.  De sus tres bocas lanzaba fuego con el que mataba todo lo que se le ponía por delante, asolando los fértiles campos y devorando personas y animales. En las tres cabezas de este pavimento musivo se ve perfectamente como el monstruo expulsa fuego por las bocas en un afán de defenderse.

Así, el yacimiento presenta dos áreas bien diferenciadas, según las anotaciones de los arqueólogos, una primera urbana con la vivienda y el espacio lúdico que contiene un ninfeo sobre un área termal de una villa anterior. Y, en segundo lugar, una zona considerada rústica cercana la superficie de recreo.

Con todos los trabajos de excavación analizados, la Villa Romana de Saelices el Chico presenta tres etapas de ocupación. Una primera, que corresponde a una villa de la época del Alto Imperio (siglos I y II). Una segunda villa romana tardía (siglos III a V). Y, en tercer lugar, también se vislumbra una vivienda bajomedieval, que, según los estudiosos, podría considerarse el antecedente del actual núcleo urbano, situado a la margen izquierda del Arroyo Grande, ya que la Villa Roma se ubica en la margen derecha, donde se expanden los restos en un área de 4.800 metros cuadrados, de los que 600 m2 han sido ya exhumados y estudiados.

Mosaicos de decoración geométrica

Imágenes de la Villa Romana de Saelices el Chico

Uno de los elementos más importantes que aún permanece en buen estado de conservación es un gran mosaico con decoración geométrica ubicado en el pasillo residencial de esta villa, fechado en el siglo IV. En el estudio se recoge que "un mosaico similar se encuentra en la villa de La Olmeda de la provincia de Palencia".

En el trabajo de investigación de 1995 se recoge que todo el complejo romano está delimitado con muros de esa época y dentro de él se alternan un total de seis estructuras semicirculares en buen estado de conservación, que se corresponden con estanques, piscinas y zonas de recreo.

Conchi Martín, la arqueóloga encargada de las prospecciones, asegura que "hemos descubierto una zona rústica, y esto es de lo más importante, porque no se han encontrado prácticamente zonas de este tipo en ninguna villa excavada en la región". Esta parte de la villa se caracteriza por ser la localización en la que se ubicaron los establos y las casas de los esclavos y los campesinos. Otro de los aspectos que hace suponer que se trata de una villa bastante importante es el hecho de que se han descubierto tres zonas bien distintas que formarían parte de la misma. "Por un lado está la parte residencial, que es propiamente el lugar donde vivían los romanos", argumenta Conchi, "pero por otra parte, descubrimos la zona lúdica, que es donde se ha hallado el ninfeo, un área con jardines y fuentes".

Los últimos hallazgos confirman la existencia de un hipocausto, es decir, el sistema de calefacción que utilizaban en las habitaciones o las termas, lo que hace suponer, según la arqueóloga, "que nos encontramos ante unas termas que están bajo la zona lúdica, y es el hipocausto el que nos da pie a pensar que son termas porque utilizarían este sistema para calentar el agua de los baños". Los primeros datos sitúan esta villa entre los siglos I y II, pero será el descubrimiento de la necrópolis el que aporte muchos más datos. "Pienso que la necrópolis puede estar como mucho a un kilómetro en dirección al municipio de Castillejo. Cuando la encontremos nos servirá para obtener información cronológica". Además, según afirma la arqueóloga, "normalmente aparecen piezas del ajuar, lo que también nos dará muchas pistas".

La segunda fase de excavaciones ha puesto al descubierto un nuevo mosaico que forma parte del pasillo y que, según Conchi Martín, "es como un rompecabezas, un conjunto de dameros intercalados con un motivo, pero creo que el maestro mosaista lo hizo de tal manera para que no solo llamara la atención, sino para que además tuviera una serie de connotaciones". Una vez que concluyan estas excavaciones, habrá que decidir si la villa se vuelve a soterrar. Francisco Bernal, alcalde de Saelices, explica que "estamos trabajando en una serie de proyectos para conseguir la financiación necesaria para que la villa quede abierta al público".

Restos difíciles de calibrar

Imágenes de la Villa Romana de Saelices el Chico

Los restos musivos de Saelices son difíciles de calibrar, tanto estilística como cronológicamente, dado el estado fragmentario y la parcialidad de la documentación fotográfica, así como por la falta de contexto arqueológico (hallazgos cerámicos, numismáticos...). Aún así, podemos aventurar con cierta seguridad unas fechas tardías. El interés del muro pictórico de Saelices se centra en que es el único hallazgo de pintura mural romana conservado in situ en la provincia de Salamanca.



GAIUS SERGIUS AURATA (Cayo Sergio Orata)

Nacido, posiblemente, en Campania (140 a.C-91 a.C), fue un ingeniero romano, que según Vitrubio, inventó el hipocaustum. Este sistema de calefacción ya lo utilizaban los griegos, pero los romanos lo perfeccionaron y lo difundieron. Se utilizaba, tanto para las viviendas de las clases más adineradas como para las termas públicas o los baños privados.

En un horno situado fuera del edificio, se quemaba la leña que, posteriormente, y a través de una serie de galerías construidas con pilas de ladrillos debajo de los suelos, se difundiría el aire caliente.

En la Villa Romana de Saelices el Chico, han encontrado este sistema de calefacción bajo algunas habitaciones de los baños. 

Las puertas y ventanas de las viviendas romanas, también tenían cristales. Los romanos utilizaban el vidrio para la realización de vajillas, por ejemplo, pero, para cubrir las ventanas y las puertas de las inclemencias del tiempo, utilizaban algo que era mucho más transparente, dejando pasar la luz. Era el lapis specularis. Un mineral de yeso que se presenta en láminas muy transparentes. Los romanos lo utilizaron, sobre todo, entre los siglos I y II d. C.

En Hispania, la ciudad romana de Segóbriga, basaba su economía en la obtención de este mineral. En la Villa Romana de Saelices el Chico han encontrado fragmentos de vidrio, pero de momento no hemos hallado lapis.

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