Leticia Pérez / ICAL . El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en un acto público en Valladolid.

Leticia Pérez / ICAL . El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en un acto público en Valladolid. Leticia Pérez / ICAL.

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Pedro Sánchez promete subir el salario mínimo: “Para ello necesitamos una victoria más amplia que en 2023"

El presidente del Gobierno reivindica las pensiones, la vivienda y los derechos sociales ante 2.800 personas con gritos de apoyo a Begoña Gómez.

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La Cúpula del Milenio se quedó pequeña, como siempre suele pasar cuando se elige este recinto, para recibir a Pedro Sánchez.

Según fuentes de la organización, 2.800 personas acudieron al acto del presidente del Gobierno en Valladolid, algunas de las cuales ni siquiera pudieron acceder al recinto. Dentro, los gritos de «¡Presidente, presidente!”, se mezclaron con las proclamas de apoyo a Begoña Gómez.

Una tarde, que comenzó con retraso, pero que sirvió para vivir las primeras promesas electorales del secretario general socialista.

Fue el momento cuando Sánchez pidió al público un ejercicio de memoria y de compromiso: pensar en los seres queridos, en los mayores, en los hijos y en las mujeres antes de decidir el voto.

El presidente del Gobierno convirtió su intervención en una llamada a la movilización electoral, con la vivienda, las pensiones y la defensa de los derechos sociales como principales argumentos.

Su mensaje fue directo: “el PSOE necesita una mayoría amplia y progresista para seguir gobernando” y, para conseguirla, apeló a quienes consideran que la política no solo debe responder a sus problemas particulares, sino también proteger los derechos de los demás.

“No hay mejor cosa que ir a votar el próximo 29 de noviembre”, afirmó Sánchez, en referencia a la necesidad de movilizarse en las urnas.

Para ello tiró de Salario Mínimo y de pensiones. “Ya vamos avisando a Feijoo, vamos a subir las pensiones y también el salario mínimo, y lo haremos siempre que estemos en el Gobierno”, ha advertido.

Así, recordó que Feijóo ha dicho que el SMI se subirá contando con la patronal, a lo que le ha respondido que se tiene que hacer contando “con sindicatos y trabajadores”.

Sánchez quiso trasladar también un mensaje de tranquilidad a los pensionistas, presentes y futuros, y garantizó que las pensiones seguirán revalorizándose conforme al IPC.

"El sistema público de pensiones es solvente, está sano y goza de una extraordinaria salud", defendió el presidente, que aprovechó para lanzar un reproche a quienes cuestionan su sostenibilidad.

"Si tanto les preocupa, una cosa es hacer: que hablen con la patronal, se sienten con los sindicatos y mejoren los sueldos de los trabajadores», señaló.

El salario mínimo interprofesional (SMI) fue otro de los compromisos que puso sobre la mesa. Después de aludir a las declaraciones del PP sobre quién debe asumir las subidas salariales, Sánchez fue tajante: «Este año también vamos a subir el SMI, y todos los años que estemos gobernando». El presidente presentó ambas medidas como parte de una agenda social que, aseguró, aún tiene recorrido.

¡Hay muchas cosas que hacer en estos próximos cuatro años", afirmó, en una intervención en la que también defendió la regularización de inmigrantes por su contribución a la mejora de la sociedad.

La intervención comenzó con una referencia a la emergencia climática y a las consecuencias de los episodios meteorológicos extremos que están ocurriendo en el Levante.

Sánchez aseguró que, en una conversación con científicos, le habían trasladado que el Mediterráneo registra temperaturas entre tres y cuatro grados superiores a las habituales para un mes de octubre. Ese calentamiento, advirtió, aporta energía a fenómenos como las danas y puede contribuir a que sus efectos sean más devastadores.

“Tenemos que hacer todo lo posible para minimizar” sus consecuencias, defendió el presidente, que aprovechó el argumento para volver a reclamar un pacto de Estado frente a la emergencia climática.

Una propuesta que, según recordó, el PSOE viene planteando al conjunto de las formaciones políticas.

De la crisis climática, Sánchez pasó a la vida cotidiana. Y lo hizo recurriendo a una fórmula que repitió durante buena parte de su discurso: pensar en los demás.

En los abuelos y las abuelas que necesitan una pensión digna; en los hijos que aspiran a estudiar con una beca y a vivir en un país más saludable; en las mujeres que reclaman seguridad y en quienes defienden derechos que no siempre les afectan de manera directa.

“Este partido reconstruyó el Pacto de Toledo y lo vamos a seguir haciendo”, señaló al referirse a las pensiones.

Defender derechos que también son de los demás

Sánchez insistió en que la defensa de los derechos no puede depender de la pertenencia a un colectivo.

“No hay que ser pensionista para defender las pensiones, ni ser gay para defender al colectivo, ni ser mujer para defender la igualdad, ni ser ucraniano para no querer la guerra”, vino a resumir el presidente ante un auditorio que respondió con aplausos.

En ese mismo terreno situó uno de los lemas más reconocibles del socialismo español. “No a la guerra seguirá siendo un lema de este partido”, proclamó, reafirmando la posición del PSOE en materia de paz y su defensa de los derechos humanos.

La respuesta del público acompañó ese recorrido. Los gritos de «¡Presidente, presidente!» interrumpieron la intervención en varios momentos, mientras las referencias a Begoña Gómez encontraron también su eco entre los asistentes.

La gente lamentó que en Valladolid no estuviera Begoña y que no hubiera gesto de amor. Tampoco hubo bailes.

La vivienda, una batalla pendiente

Fue al abordar el acceso a la vivienda cuando Sánchez introdujo uno de los pasajes más personales de su discurso.

El presidente recordó a una mujer de 81 años que murió después de ser desahuciada, cuya historia convirtió en símbolo de una realidad que, aseguró, su generación no está dispuesta a aceptar como inevitable.

Sánchez expresó su voluntad de honrar la memoria de aquella mujer y de evitar que otras personas atraviesen una situación semejante.

“Nuestra generación también luchará por el acceso a la vivienda”, defendió, antes de reclamar un Gobierno progresista que haga posible ese objetivo.

La conclusión volvió a la idea que había articulado toda la intervención: la fuerza colectiva como instrumento para cambiar las cosas.

“Las batallas se ganan con la fuerza de la gente”, vino a resumir el presidente, que pidió el respaldo de las urnas para mantener un Ejecutivo capaz de desarrollar esas políticas.

Con esa apelación, Sánchez cerró su intervención en Valladolid reivindicando el papel de la movilización ciudadana y reclamando una mayoría progresista.