Otoño es sinónimo de setas y hongos y no es ningún secreto que Castilla y León es una comunidad de referencia en cuanto a la producción y el turismo micológico. Desde hace varias semanas los aficionados a recoger setas han salido al campo, al bosque o a los pinares que abundan en la Comunidad para llenar sus cestas con los productos estrella de esta estación y podrán seguir haciéndolo hasta finales de noviembre si la climatología lo permite, claro.

Las expectativas para la campaña de este año, que arrancó con la llegada del otoño se mantienen muy positivas en el ámbito regional gracias a las precipitaciones del mes de septiembre. Algo que permite a día de hoy los aficionados a la recolección de setas puedan seguir disfrutando en los distintos parajes naturales que ofrece la Comunidad.

Pendientes de la climatología desde el programa de micología de Castilla y León (Micocyl) hablan de "una buena campaña y de una producción moderada respecto a otros años y que aún puede ir a mejor si continúan las precipitaciones y no se dan jornadas sucesivas de heladas", tal y como señala el coordinador a nivel regional de Micocyl, Roberto Rubio.

Las floraciones de hongos silvestres comestibles continúan a buen ritmo en la Comunidad porque el nivel de humedad existente en el suelo es el adecuado. La producción de boletus y setas de cardo en zonas de antiguos cultivos y praderas está siendo muy buena y tiene vistas a continuar así hasta el final de la campaña. Respecto a la producción de níscalos, más tardía y principalmente en la zona de Segovia y Valladolid, se espera que la producción sea similar a la de otros años.

Por zonas y previsiones

Debido a la gran diversidad natural que ofrece Castilla y León las zonas varían en función de los hongos que se deseen recolectar. El mejor indicador para saber cómo está yendo la campaña cada año se basa también en función de la demanda y el ritmo de la emisión de permisos. "Y en este sentido hay mucho interés", analiza el coordinador regional de Micocyl.

Soria es la región más famosa de cara a la campaña micológica que tiene lugar cada año y famosa por los boletus edulis o pinícolas que crecen en pinares, hayedos y robledades. "Son las setas por excelencia de la Comunidad y son muy generalistas en cuanto al tipo de hábitat en el que se pueden encontrar. También la chantarella es muy apreciada por los recolectores y los consumidores", puntualiza Rubio.

En León, Burgos y Zamora en el podio de las más buscadas se encuentran la macrolepiota y el champiñón, que crecen en zonas más húmedas de prado. Aunque en general se distribuyen por igual en la región es cierto que cada zona es famosa por uno u otro hongo, como sucede en Valladolid y Segovia con el níscalo, que solo se encuentra en zonas de pinar.

En cuanto a la climatología de las próximas semanas, factor determinante para despedir una buena campaña, desde Micocyl señalan que las zonas en las que falta algo de lluvia son la provincia de León, Burgos y Segovia. "Las producciones están siendo las esperadas para estas fechas, pero las previsiones de precipitaciones para la próxima semana serán determinantes para hacer que ésta sea una muy buena campaña".

Más optimismo entre los recolectores de Zamora, Ávila y Salamanca, que están gozando de una campaña con producción muy buena y mantienen la perspectiva de continuar así en las próximas semanas.

Normas básicas para buscar setas

Profesionales, aficionados o simplemente aquellas personas que decidan de forma puntual salir al campo han de seguir una serie de consejos para que la recolección de setas y hongos silvestres comestibles sea lo más respetuosa posible con el entorno.

Desde Micocyl señalan que lo más importante es el conocimiento que se tenga sobre las setas y hongos. "Ir con un guía, entender lo que se está cogiendo y asesorarse para no comer nada que no esté verificado que sea comestible. Ante la duda es mejor dejarlo donde estaba y comerlas en restaurantes que ofrecen calidad y seguridad", señala Rubio.

Es una máxima entre los entendidos, hay que llevar siempre cesta y están totalmente prohibidas las bolsas de plástico. "No hay que tener miedo a llevar una cesta y volver con ella vacía. De este modo, si usamos la cesta las esporas caen al suelo y colaboramos con el ciclo natural, además no se genera residuo como con las bolsas que pueden crear condensación con las setas que hay dentro y echar a perder nuestra recompensa", añade el coordinador.

Tan importante es el cómo como el dónde. "Hay que asegurarse siempre que los terrenos donde se recogen las setas están regulados, dentro de un acotado con el permiso y dentro de un terreno privado con la autorización del propietario. Por supuesto, siempre que se salga al campo a recolectar setas se debe llevar encima el permiso que autorice la recolección recreativa o comercial".

Turismo micológico



Muy ligado a la recolección, el turismo micológico está despertando cada vez más interés. El germen vino con la pandemia ante la creciente demanda de disfrutar de actividades seguras al aire libre tras los duros meses de confinamiento. "La emisión de permisos se disparó con la Covid y eso ha posicionado 2020 como el tercer año de la última década con más interés a la hora de solicitar las autorizaciones", señalan desde Micocyl.

Con la libertad de movimiento, este año vendrán personas de Madrid, País Vasco, Aragón y las comunidades limítrofes para disfrutar de la recolección y desde el programa de Micología de Castilla y León recuerdan que la tecnología también ayuda en el campo con aplicaciones como la APP de Micocyl, que sirve para evitar que la gente se pierda por bosques o pinares y que permite conocer las zonas reguladas dónde recoger setas y hongos.

Imagen de archivo de recogida de setas

"Cada vez generan más interés este tipo de actividades que se están poniendo de moda y la gente valora cada vez más el mundo de la micología. A la gente le gusta saber qué se lleva y el micoturismo está creciendo cada vez más. Es un motivo más para atraer a visitantes a la región que generan un impacto económico muy positivo en la región, ya que la gente que viene pernocta y consume en el comercio y en la hostelería local. Además de las actividades que surgen relacionadas con la temporada como jornadas gastronómicas, mercados de setas, conferencias, concursos...", añade Rubio, quien destaca el aspecto laboral.

"Se realiza un incremento de la vigilancia de los bosques para evitar que se cojan más kilos de los que se debe o se comercialice sin licencia y eso genera empleo en el medio rural con la contratación de guardas rurales de campo que complementan la vigilancia de los agentes medioambientales de la Junta a la vez que se dinamiza el entorno".