Aragón cuenta con rincones espectaculares para disfrutar de una escapada de montaña, de eso no hay ninguna duda. Sin embargo, pocas tradiciones están tan arraigadas como el éxodo veraniego de miles de maños hacia las playas de la Costa Dorada.
¿El motivo? Su combinación de belleza, variedad de planes y cercanía a Zaragoza. La capital aragonesa se encuentra en una ubicación privilegiada para organizar una escapada exprés de fin de semana sin necesidad de recorrer grandes distancias.
Entre los destinos favoritos de esta zona costera destaca Comarruga, una playa perteneciente al municipio de El Vendrell.
Este arenal presume de nada menos que 2,3 kilómetros de longitud y cerca de 100 metros de anchura, unas dimensiones que la convierten en uno de los grandes atractivos de la costa tarraconense.
"Es una playa muy amplia para pasear, más bien familiar, tranquila y el mar suele estar en calma", define la página web Turismo de la Costa Dorada. Además, posee la distinción de Bandera Azul desde el año 1988.
De hecho, se trata de una playa familiar y tranquila, ya que su gran anchura hace que no se sienta agobio, incluso cuando hay bastante gente.
Así es la playa de Comaruga
Otro de sus puntos fuertes, más allá de sus aguas tranquilas y cristalinas, es su animado paseo marítimo. Este recorre toda la zona, reuniendo la mayor parte de locales turísticos como tiendas y restaurantes.
En lo que a servicios respecta, como se dice popularmente, a la localidad "no le falta detalle". Está bien equipada con duchas, servicio de socorrismo, puestos de alquiler de tumbonas y de actividades acuáticas como el alquiler de patinetes.
La playa cuenta además con la reserva marina de Masía Blanca, un espacio protegido que alberga una gran riqueza de fauna marina. En sus aguas es posible encontrar especies como pulpos, sepias, doradas o lubinas, entre muchas otras especies.
Reserva Marina Masía Blanca
Manantial de El Estany i el Riuet
La excelente calidad del agua de esta playa está estrechamente ligada al manantial de El Estany i el Riuet, uno de los grandes tesoros naturales de la zona.
Sus aguas brotan de forma natural y, en la actualidad, se canalizan hacia una fuente, el Estany y posteriormente el Riuet, que desemboca directamente en el mar.
Uno de los aspectos más llamativos es que el agua mantiene una temperatura prácticamente constante durante todo el año, oscilando entre los 18 y los 21 grados.
Esta particularidad atrae a numerosos visitantes que buscan refrescarse, relajarse o disfrutar de sus reconocidas propiedades terapéuticas.
La importancia de este manantial viene de lejos. Ya en el siglo XIX se identificaron sus beneficios medicinales y, décadas más tarde, en los años veinte del siglo XX, la construcción de un balneario contribuyó de forma decisiva al desarrollo urbanístico y turístico del lugar.
Además, se trata de un espacio poco profundo, con corriente suave y fondo arenoso, características que lo convierten en una buena alternativa para darse un chapuzón, hacer un plan diferente y relajarse.
Estany y riuet de Comarruga
En definitiva, un destino ideal para quienes buscan algo más que sol y playa, con el atractivo añadido de disfrutar de uno de los manantiales naturales más singulares de la Costa Dorada.
