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Esta última semana está siendo pasada por agua y nieve. Tanto es así que Aragón ha amanecido el día de hoy con prácticamente toda la comunidad bajo aviso amarillo de la Aemet por vientos y nevadas, con un gran número de carreteras cortadas.

Mientras tanto, la capital aragonesa encadena varios días seguidos de lluvias intermitentes. Un contexto perfecto para que ciertas expresiones de toda la vida vuelvan a escucharse en cada esquina.

Y es que Aragón no se entiende sin sus pueblos, su gente y, por supuesto, su forma de hablar. Tenemos tantas expresiones propias que casi haría falta un diccionario para quien venga de fuera, porque más allá de nuestras fronteras suenan a idioma desconocido.

Una de las más populares, y también de las que más confusión genera, es la de estar "chipiado" o, abreviadamente, "chipiao".

"Estar chipiado"

Viene a ser sinónimo de estar 'empapado' o 'calado', términos que se usan para describir a alguien que ha acabado completamente mojado por la lluvia.

Si cualquier maño sale sin paraguas y le pilla un chaparrón, corre el riesgo de 'chipiarse'. Pero ojo, que también puedes 'chipiar' a un tercero si le tiras una bebida o simplemente salpicándolo en la piscina.

De ahí que al final se acabe empleando esta expresión para referirse a todo lo que tenga que ver con estar empapado. No necesariamente solo por lluvia.

Aunque en Aragón se usa así desde siempre, la RAE recoge otra acepción distinta. Para ella, 'chipiar' es un americanismo que significa molestar o fastidiar a alguien.

Otras expresiones de mal tiempo en Aragón

Por expresiones aragonesas no será. Otra menos conocida que estar chipiado, pero igual de nuestra, es "Cillo en Moncayo, ponte a caballo".

En aragonés, 'cillo' significa nublado y, en este contexto, actúa como aviso de mal temporal. El refrán viene a decir que, si se avecina lluvia, más vale salir rápido y buscar refugio antes de que sea tarde y te pille toda la tormenta.

Al final, expresiones como estas no solo describen el tiempo, sino que también reflejan la identidad, el humor y la forma de vivir en Aragón incluso en los días más grises.